Rotura muscular

¿Qué es la rotura muscular?

La rotura muscular, también llamada desgarro muscular completo, es la lesión más importante que sucede en el músculo. Implica una disrupción completa muscular, es decir, una separación total entre los bordes del propio músculo, lo que provoca una retracción de la porción que se ha desinsertado y la aparición de un muñón evidente.

Las roturas musculares son muy raras. Sin embargo, los desgarros musculares subtotales y las avulsiones tendinosas son más frecuentes. Generalmente se denominan roturas de fibras o roturas fibrilares y su gravedad depende de la cantidad de rotura que se ha producido en el músculo. La experiencia clínica indica que las lesiones que afectan a más del 50% del diámetro muscular (desgarro subtotal o rotura de fibras importante) son lesiones severas y suelen tener un tiempo de curación similar al de las roturas musculares completas.

En este grupo de lesiones se incluyen las avulsiones o arrancamientos tendinosos que se localizan en el lugar de inserción del músculo.

Hay dos mecanismos de producción de la lesión.

  • Por mecanismo directo o lesión extrínseca. En el mecanismo extrínseco, el músculo afectado sufre un traumatismo, como una patada o un choque, que provoca la rotura.  
  • Por mecanismo indirecto. En el mecanismo intrínseco, que es el más frecuente, el músculo afectado sufre una fuerza tensional superior a su resistencia, cuando éste está en contracción activa, por ejemplo, en un esprint, en un chut o en un cambio de dirección cuando se está corriendo, lo que produce la lesión.

Los músculos más afectados son los de las extremidades inferiores: músculos del muslo como isquiotibiales, cuádriceps y aductores, y de la pierna, como gemelos. Por su parte, son menos frecuentes las lesiones de los músculos de la extremidad superior que suceden en deportes como la halterofilia, los lanzamientos en atletismo, el piragüismo, el tenis, la escalada, etc. También puede haber lesiones de este tipo en la musculatura dorsal y lumbar, como sucede en el levantamiento de pesas.

A pesar de que, en general, son raras, estas lesiones son muy frecuentes en el deporte. Como ejemplo, suponen el 30 % de las lesiones del fútbol, el 17% de las del baloncesto, el 10% de las lesiones del rugby y el 34% en el fútbol americano.


¿Cómo se manifiestan y se diagnostican las roturas musculares?

Generalmente estas lesiones provocan un dolor inmediato y súbito en el lugar donde se produce la rotura. Si se trata de lesiones de la extremidad inferior, el sujeto suele caer al suelo y no podrá levantarse sin ayuda.

El dolor es muy intenso y el paciente lo describe como sensación de tirón, de pinchazo, de cuchillada o de pedrada (muy habitual en las roturas del gemelo), en las que el sujeto mira a ver de dónde procede el lanzamiento. Se experimenta una importante impotencia funcional, lo que significa que la persona no podrá realizar la función habitual del área afectada. En las extremidades inferiores, no se podrá correr, ni caminar rápido y si se puede caminar se hará cojeando por el dolor. Incluso, en los primeros días, el mantenerse de pie resultará doloroso. Resultará imposible realizar gestos deportivos de cierta intensidad como esprintar, chutar, saltar, etc.

Además, se debe estar convenientemente hidratado y efectuar un entrenamiento correcto, preferentemente dirigido por un profesional.
Para prevenirla, Además, se debe efectuar un entrenamiento correcto.

El diagnóstico se realiza con bastante facilidad mediante la valoración de las circunstancias de aparición de la lesión que, en caso de ser recidivante, el paciente reconocerá con facilidad.

El dolor en la actividad que implica a la musculatura afectada, tanto en movimientos activos como pasivos, junto con el dolor a la palpación de la zona afectada, orienta muy certeramente sobre el diagnóstico de rotura fibrilar o muscular.

Puede aparecer en la inspección una zona de falta de continuidad, como una hendidura, de los bordes del músculo afectado, algo que se puede corroborar en la palpación de la zona.

En algunos casos, si la lesión es superficial, podrá apreciarse un hematoma subcutáneo que estará en una posición más baja del lugar de la lesión, porque la sangre se desplazará hacia abajo por efecto de la gravedad.

El diagnóstico se confirmará con la exploración con ecografía o con resonancia magnética, que servirán para localizar con precisión la localización de la rotura, su pronóstico y ayudará a decidir el tratamiento a aplicar.


¿Cómo se trata una rotura muscular?

En este punto, hay que diferenciar el tratamiento inmediato del definitivo.

En cuanto sucede la lesión, hay que suspender la actividad deportiva, poner la extremidad afectada en una posición antiálgica y aplicar crioterapia, es decir, tratamiento con frío. Se pueden aplicar bolsas de frio instantáneo, o espray de frío, pero el mejor efecto se consigue con hielo picado o con una bolsa de congelados (por ejemplo, guisantes) porque se adapta muy bien a la zona lesionada sin causar dolor (lo que podría suceder si se aplican cubitos de hielo). Se pone la extremidad por encima del nivel del corazón y un vendaje suave no compresivo.

Están totalmente contraindicados la aplicación de calor, los masajes, las movilizaciones manuales e instrumentales y las punciones.

La mayor parte de las lesiones musculares se tratan con tratamiento conservador, mediante fisioterapia y rehabilitación, iniciando la actividad deportiva de forma suave y progresiva. Muy pocas veces es necesario recurrir al tratamiento quirúrgico, que puede ser necesario en algunas de las complicaciones.


¿Pueden surgir complicaciones?

El músculo es una estructura muy agradecida que suele curar sin problemas siempre y cuando se le trate adecuadamente, pero responde de forma muy negativa si se le aplica calor, masaje, movilización o punciones en las fases iniciales de la lesión.

Las complicaciones posibles son el hematoma residual, la fibrosis, las calcificaciones, la disfunción muscular, la osificación postraumática y el dolor residual.


¿Cómo prevenir una rotura muscular?

Las medidas de prevención de las roturas musculares implican la realización de calentamiento antes del entrenamiento y un periodo de vuelta a la calma adecuados, así como la realización de estiramientos después de la actividad deportiva.

Además, se debe estar convenientemente hidratado y efectuar un entrenamiento correcto, preferentemente dirigido por un profesional. El descanso, tanto entre entrenamientos como entre las propias partes del entrenamiento es fundamental.

Es conveniente cuidar la dentadura y tratar las caries dentales porque pueden favorecer la aparición de lesiones musculares y tendinosas.

El entrenamiento en situación de fatiga importante, la carrera en pendiente y los gestos explosivos, aumentan el riesgo de lesiones musculares, así como el que la persona haya sufrido una lesión muscular previa.

Fuentes

  • Pedro Manonelles. Médico especialista en Medicina de la Actividad Física y el Deporte.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.