Disnea

¿Qué es la disnea?

La disnea es la dificultad para respirar o sensación subjetiva de falta de aire o ahogo. Motivo frecuente de consulta médica, suele ser síntoma de afecciones de los pulmones, de las vías respiratorias o de los músculos involucrados en la respiración, aunque puede haber muchas otras causas. En el caso de enfermedades pulmonares crónicas o cardíacas, la causa suele ser una reagudización de la afección.

Su intensidad puede variar de leve a grave y puede afectar a la inhalación, a la espiración o a ambos. Asimismo, puede ser aguda —durar un tiempo breve — o crónica —de carácter permanente—. Su presencia al realizar esfuerzos suele ser uno de los primeros síntomas con que se manifiesta.

El tratamiento, debe focalizarse principalmente en el tratamiento de la causa de base. Para la disnea, dependiendo del origen, puede basarse en el uso de broncodilatadores, corticoides, oxigenoterapia, antibióticos o terapia de rehabilitación pulmonar.


¿Por qué se produce la disnea?

Las causas de la disnea son muy diversas. Entre ellas, se encuentran las siguientes:

  • Problemas en los pulmones:
    • Trastornos pulmonares restrictivos como la fibrosis pulmonar idiopática o intersticial (EPI).
    • Trastornos pulmonares obstructivos como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que puede ser bronquitis crónica o enfisema.
    • Embolia o tromboembolismo pulmonar —presencia de coágulos en las arterias de los pulmones—.
    • Bronquiolitis —inflamación y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas de los pulmones—.
    • Neumonía y otras infecciones pulmonares.
    • Hipertensión pulmonar —presión alta en las arterias de los pulmones—.
    • Asma.
    • Edema agudo de pulmón.
    • Cáncer de pulmón.
    • Infecciones pulmonares.
  • Problemas que afectan a las vías respiratorias:
    • Obstrucción de los conductos de aire en la nariz, la boca o la garganta.
    • Ahogamiento por presencia de un objeto extraño en las vías respiratorias.
    • Inflamación alrededor de las cuerdas vocales.
    • Epiglotitis —inflamación de la epiglotis, el tejido que recubre la tráquea—.
  • Problemas en el corazón:
    • Insuficiencia cardíaca.
    • Angina de pecho —dolor en el pecho debido a una irrigación sanguínea al músculo cardiaco deficiente—.
    • Infarto cardíaco —dolor en el tórax debido al flujo insuficiente de sangre y oxígeno al corazón con consecuencia de necrosis de tejido muscular cardiaco—.
    • Anomalías cardíacas de nacimiento.
    • Otras dolencias del corazón como insuficiencia cardíaca o arritmias —alteraciones del ritmo cardíaco—.
  • Por último, también puede causar disnea:
    • Acidosis metabólica —acumulación de ácido en la sangre—.
    • Reflujo gastroesofágico.
    • Reacciones alérgicas.
    • Compresión de la pared torácica.
    • Hernia de hiato.
    • Anemia (baja cantidad de glóbulos rojos en el cuerpo) y otros problemas de la sangre.
    • Afecciones neuromusculares que debilitan los músculos respiratorios.
    • Obesidad.
    • La presencia de polvo en el ambiente u otros contaminantes como vapores o humo especialmente en el caso de alérgicos.
    • Estrés emocional, trastornos de ansiedad y ataques de pánico.
    • Realizar ejercicio físico intenso o extenuante, sobre todo en temperaturas extremas.
    • Ascender a grandes altitudes, ya que el aire contiene una menor proporción de oxígeno.

¿Cómo se manifiesta?

Cuando se produce disnea, la persona puede sentir una sensación de ahogo y la sensación de no ser capaz de respirar con suficiente rapidez o profundidad. También puede percibir que necesita esforzarse más para expandir el tórax al inhalar o para expulsar el aire al exhalar, por lo que la respiración se vuelve más agitada.

Igualmente, puede experimentar sensación de opresión en el pecho o la necesidad de inhalar urgentemente antes de terminar la exhalación. En función de la causa de la disnea, también puede haber palpitaciones, sibilancias, tos y dolor torácico.


¿Cuáles son sus signos de alarma?

Es necesario acudir inmediatamente al hospital o solicitar ayuda médica de urgencia si se presentan alguno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar en reposo.
  • Disminución del nivel de consciencia o confusión.
  • Pérdida de la capacidad para realizar las actividades cotidianas debido a la dificultad para respirar.
  • Dolor en el tórax o palpitaciones.
  • Náuseas.

¿Qué tipos de disnea existen y cómo se manifiestan?

La disnea puede clasificarse de distintas maneras. Según el momento del ciclo respiratorio en que tiene lugar, puede ser:

  • Disnea inspiratoria. La dificultad afecta al inhalar. Suele estar relacionada con obstrucciones en las vías respiratorias superiores como la laringitis, la inflamación de la glotis o la presencia de cuerpos extraños en ellas.  
  • Disnea espiratoria. La dificultad aparece al exhalar el aire y es característica de enfermedades obstructivas de las vías respiratorias bajas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma bronquial.
  • Disnea mixta. La dificultad se presenta tanto al inhalar como al exhalar el aire y es característica de afecciones respiratorias severas avanzadas como el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).

¿Qué grados de disnea existen?

La escala del American Research Council (MRC) clasifica la disnea respiratoria en cinco grados en función de su impacto en las actividades diarias de la persona afectada. Pueden ser los siguientes:

  • Grado 1. La disnea aparece solamente al realizar ejercicio intenso como el que se lleva a cabo, por ejemplo, al caminar muy rápido o al subir una cuesta pronunciada.
  • Grado 2. La sensación de ahogo se produce al caminar rápido en terreno llano o al subir una pendiente leve. Ya existe la necesidad de pararse a descansar y no es posible mantener el paso de otras personas de la misma edad.
  • Grado 3. Aparece cuando se camina en llano a un ritmo normal. La sensación de ahogo obliga a la persona a parar tras recorrer cien metros o unos minutos después de haber caminado en llano.
  • Grado 4. La disnea impide salir de casa y se produce mientras se realizan actividades cotidianas como vestirse o comer. Existe también necesidad de descansar.
  • Grado 5. Aparece estando simplemente en reposo.

¿Cómo se trata la disnea?

El tratamiento dependerá de la causa de la disnea. Puede abarcar medidas terapéuticas como las siguientes:

  • Administración de oxígeno (oxigenoterapia). En algunos casos, puede ser crónica y dentro del domicilio.
  • Uso de medicamentos como broncodilatadores —que ayudan a relajar las vías respiratorias—, corticoides —que reducen la inflamación en enfermedades obstructivas o restrictivas—, antibióticos —si la causa es una infección de origen bacteriano como la neumonía—, diuréticos —si es necesario eliminar líquidos—, analgésicos, opiáceos o ansiolíticos.
  • Rehabilitación pulmonar para mejorar la capacidad funcional y la tolerancia al ejercicio.

No obstante, el tratamiento principal de la disnea se debe centrar en la identificación y tratamiento de la causa de la misma.

Cómo controlar la disnea

Seguir las siguientes recomendaciones puede contribuir a controlar la disnea:

  1. 1. Usa un ventilador. Si comienzas a percibir que te falta el aire, sírvete de un ventilador de mano para aliviar la sensación de ahogo de manera inmediata.
  2. 2. Aprende técnicas de respiración y de relajación. Ambas pueden ayudarte a ralentizar y controlar la respiración cuando notes que la sensación de ahogo y a fortalecer los músculos respiratorios. También practicar disciplinas como mindfulness puede ayudarte a relajarte y disminuir la ansiedad.
  3. 3. Prueba diferentes posturas al dormir o sentarte. De esta manera, podrás optar por la que te permita respirar mejor.
  4. 4. No te fuerces en tu día a día. Lleva a cabo solamente aquellas actividades que puedas realizar sin sentir incomodidad al respirar.
  5. 5. Verifica tu equipo con regularidad. En caso de necesitar oxígeno complementario, asegúrate periódicamente de que el equipo funciona de la manera adecuada.
  6. 6. En caso de trastornos crónicos, toma tu medicación. Saltarte dosis podría agravar la disnea.
  7. 7. Lleva un estilo de vida saludable. No fumes, ya que el tabaquismo es la principal causa de afecciones pulmonares como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Además, practica ejercicio con regularidad, siempre bajo supervisión médica, con el fin de fortalecer el sistema respiratorio y cardiovascular, perder peso en caso de obesidad y aumentar tu tolerancia a la actividad física.
  8. 8. No te expongas a sustancias contaminantes. Evita, dentro de lo posible, ambientes con alérgenos, toxinas, humo o vapores químicos.
  9. 9. Evita las temperaturas extremas. Los ambientes muy cálidos, fríos o húmedos pueden puede agravar algunos tipos de disnea.
  10. 10. En áreas elevadas, ten cuidado. Cuando te halles en zonas con mayor altura, tómate el tiempo necesario para adaptarte, reduce los niveles de ejercicio físico y realiza esfuerzos gradualmente.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.