Filariasis linfática

¿Qué es la filariasis linfática?
La filariasis linfática es una grave enfermedad tropical desatendida que provoca un parásito llamado filaria, un gusano nematodo de la familia Filarioidea.
Determinadas especies de mosquitos actúan como vectores de transmisión, ya que, cuando pican a un portador del parásito e ingieren su sangre, se infectan con sus larvas inmaduras, llamadas microfilarias. Estas terminan de madurar en su interior y, si el mosquito pica a un ser humano, penetran en su organismo y anidan en el sistema linfático, lo que altera su mecanismo de drenaje.
Aunque la mayoría de los casos de esta infección no se manifiestan con signos externos, cuando se vuelve crónica puede producir alteraciones derivadas del bloqueo de los vasos linfáticos lo que produce el crecimiento anormal —hipertrofia— de algunas partes del cuerpo, lo que a su vez causa dolor, discapacidad y estigmatización social y, en ocasiones, la formación de abscesos que pueden drenar al exterior y cierta susceptibilidad a sobreinfecciones bacterianas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en funcionamiento en el año 2000 el ‘Programa Mundial para Eliminar la Filariasis Linfática’, con el que ha logrado que el número de casos desde entonces descienda un 74%. Aun así, más de 657 millones de personas siguen amenazadas por esta enfermedad.
Cuando alguno de ellos se daña, aparecen diferentes problemas que causan en el paciente dolor y dificultades para caminar.
¿A quién afecta?
La filariasis linfática es endémica en las regiones tropicales y subtropicales de África, América tropical y el Océano Pacífico. Como se comentaba en el epígrafe anterior, de acuerdo con la OMS, más de 657 millones de personas en 39 países seguían amenazadas en 2023 por esta enfermedad y requieren tratamiento quimioprofiláctico.
¿Qué provoca la filariasis linfática?
El agente infeccioso de la filarasiasis linfática es un tipo de nematodo —un gusano— perteneciente al orden Spiruruda y a la familia Filarioidea. El Wuchereria bancrofti es el causante del 90% de los casos. Aunque de calibre fino, en su forma adulta, los gusanos pueden llegar a medir de cuatro a diez centímetros de largo. Otros helmintos causantes de esta enfermedad son la Brugia malayi o B. timori.
Este parásito es, a su vez, transmitido en forma de microfilaria a sus huéspedes —el ser humano y otros vertebrados— por determinadas especies de mosquitos que actúan como vector. Entre estas, se encuentran el Culex —muy extendido en las zonas urbanas y semiurbanas—, el Anopheles —presente principalmente en las zonas rurales— y el Aedes, que predomina en las islas del Pacífico donde esta enfermedad es endémica.
Cuando estas especies de mosquitos pican a un portador del parásito e ingieren su sangre, se infectan con microfilarias, que, en su interior, maduran y se convierten en larvas. Al picar a nuevas personas, las larvas ya maduras del parásito se depositan en su piel y pueden penetrar en el nuevo organismo. Ya en el ser humano, las larvas migran a los vasos linfáticos donde se transforman en gusanos adultos con forma de filamento. Este proceso dura entre 6 a 12 meses. Los gusanos adulto se reproducirán liberando nuevas larvas inmaduras y reiniciando el ciclo de transmisión. Las hembras miden alrededor de 90 mm y los machos unos 40 mm.
¿Cuáles son sus síntomas?
La filariasis linfática suele contraerse durante la infancia. Aunque la gran mayoría de personas infectadas no muestran signos externos al principio, su forma aguda puede presentar síntomas como fiebre, ganglios linfáticos inflamados en axilas e inglés y dolor en las extremidades y la ingle, durante un periodo que dura de cuatro a siete días. La filariasis suele presentar mayor gravedad cuando se trata de personas no residentes en el lugar y por tanto no expuestas previamente, que en los casos que se producen en la población local.
En su forma crónica, esta enfermedad daña paulatinamente el sistema linfático y el sistema inmunológico que, debido a que el gusano obstruye de los vasos linfáticos, pierde su capacidad de defender la piel frente a las bacterias dando lugar a sobreinfecciones bacterianas.
A su vez, las alteraciones en el sistema de drenaje del sistema linfático dilatan los vasos linfáticos obstruidos, lo que puede originar el crecimiento anormal —hipertrofia— de algunas partes del cuerpo. En concreto, puede originarse linfedema —tumefacción del tejido subcutáneo de la piel— en las extremidades, elefantiasis —engrosamiento, fibrosis o endurecimiento del tejido— (normalmente, en las piernas) y agrandamiento del escroto —hidrocele—. Si el bloqueo es completo da lugar a una importante deformidad de causa linfática denominada elefantiasis.
También es frecuente que la infección lleve al aumento de tamaño de las mamas y de los órganos genitales. Asimismo, puede presentarse quiluria —orina lechosa—, si se produce la ruptura de un vaso linfático a las vías urinarias y hematuria.
Debido a las deformidades que puede llegar a provocar, es con frecuencia causa de limitaciones de la movilidad y discapacidad grave, estigmatización social y de alteraciones en la salud mental. A su vez, estos problemas implican a menudo dificultades para obtener ingresos económicos, al tiempo que los gastos médicos aumentan, lo que aumenta su nivel de pobreza en muchos casos.
Por último, en caso de que los pulmones se vean afectados por la presencia de microfilarias en el torrente sanguíneo, puede producirse un trastorno denominado eosinofilia pulmonar tropical, que se manifiesta con febrícula, dificultad para respirar y sibilancias. Si persistiera, puede acabar causando fibrosis en los pulmones.
¿Puede controlarse?
Según la OMS, esta enfermedad puede llegar a eliminarse interrumpiendo la propagación de la infección mediante la administración una vez al año de una sola dosis de un tratamiento quimioprofiláctico que combina medicamentos antihelmínticos como el albendazol, la ivermectina, la dietilcarbamazina y el citrato de dietilcarbamazepina. Es importante descartar la infección por Loa loa o Onchocerca volvulus, ya que en estos casos el tratamiento con dietilcabamazina puede estar contraindicado.
Aunque estos fármacos tienen un efecto limitado sobre los gusanos adultos, sí reducen de manera muy notable la concentración de microfilarias en la sangre, por lo que evitan la propagación del parásito a los mosquitos, rompiendo el ciclo de transmisión.
Como se comentaba al inicio, desde el año 2000, la OMS ha administrado más de 9.700.000 tratamientos quimioprofiláctico como parte de su ‘Programa Mundial para Eliminar la Filariasis Linfática’. El descenso de casos desde entonces ha sido del del 74% y, además, 871 millones de personas ya no necesitan el tratamiento preventivo.
¿Cómo se tratan los síntomas de la filariasis linfática?
Existen medidas que pueden aliviar los síntomas de la filariasis linfática como, en el caso de que haya linfedema, los cuidados e higiene extrema de la piel, la práctica de ejercicios físicos simples —rotación de los tobillos y flexión y extensión de los pies— y la elevación y vendaje durante el día de los miembros afectados por la inflamación.
Por otra parte, es importante que las personas con linfedema reciban asistencia en forma continuada para combatir esta enfermedad y evitar su avance.
En caso de infección aguda —adenolinfangitis—, debe elevarse el miembro sin usar vendajes y enfriarlo con un paño húmedo o con un baño en agua fría. La sobreinfección de la piel debe tratarse con antibióticos y los efectos de la fiebre pueden mitigarse con antipiréticos y una abundante hidratación.
La afectación de los pulmones puede ser tratada con dietilcarbamazina y, por último, el hidrocele o inflamación del escroto puede aliviarse con un drenaje quirúrgico, que también puede ser necesario en caso de linfedema avanzado.
Cómo prevenir la filariasis linfática
La mejor manera de evitar esta infección es intentar prevenir las picaduras de mosquitos tomando medidas como las que figuran en el tema de Cinfasalud ‘Enfermedades tropicales más frecuentes’
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Filariasis linfática. 21 de diciembre de 2024.
- Manual MSD. Merck Sharp & Dohme Corp. Filariasis linfática. Por Chelsea Marie, PhD, University of Virginia; William A. Petri, Jr, MD, PhD, University of Virginia School of Medicine. Revisado/Modificado oct 2022.
- Organización Panamericana de la Salud (OPS_OMS). Filariasis linfática.
- Fundación Anesvad. Filariasis linfática o elefantiasis: ¿Qué es? Mikel Edeso. 20.09.2022.
- Médecins Sans Frontières. Guía de práctica clínica MSF. Filariasis linfáticas (FL).
- Real Academia Nacional de Farmacia. Filariosis Linfático.
- Orphanet. Filariasis linfática.
- Mapfre. Canal Salud. Filariasis linfática. Publicado por Dra. Ana García — 29 Jul, 2022.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Enfermedades tropicales más frecuentes. Autor Doctor Julio Maset, médico de Cinfa. Publicado el 22 julio,2024. Revisado el 11septiembre, 2024.
Departamento Médico de Laboratorios Cinfa.
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.



