Pie cavo

¿Qué tipos de pies hay y qué es el pie cavo?
Para evaluar el tipo de pie hay dos parámetros de importancia: el grado de curvatura del arco plantar (conocido también como puente) y la distancia entre antepié (parte delantera del pie, formada por los dedos y los metatarsos) y el retropié (parte trasera o talón, formada por el astrágalo y el calcáneo). De acuerdo con el grado de curvatura del arco plantar y la distancia entre antepié y retropié, el pie se clasifica en tres tipos distintos:
- Pie normal. El grado de curvatura y la distancia entre antepié y retropié entra en los parámetros considerados normales y, al caminar, el pie entra en contacto con el suelo por la parte media y lateral externa, además con en el talón y la zona metatarsal —debajo de los dedos—.
- Pie plano. Apenas existe bóveda plantar y toda o casi toda la superficie de la planta entra en contacto con el suelo.
- Pie cavo. Más común que el pie plano, existe un exceso de altura del arco plantar. El puente del pie es, en consecuencia, más alto de lo habitual y suele haber una retracción en la musculatura, por lo que el antepié y el retropié se encuentran más próximas entre sí de lo habitual.
Esta deformidad del pie, vinculada a menudo a falta de flexibilidad y rigidez, impide que la parte media y lateral del pie entren en contacto correctamente con el suelo, lo que reduce la superficie de apoyo al caminar o realizar otras actividades físicas a dos únicos puntos, la zona metatarsal y el talón, sobre los que aumentan la presión.
Ello puede dar lugar, además de a dolor y tensión en la fascia plantar —el tejido que se extiende a lo largo de la planta del pie—, a otras molestias como callosidades, dolor en la zona anterior a los dedos —metatarsalgias—, espolones calcáreos e incluso sobrecarga en la región lumbar.
Asimismo, el pie cavo puede producir inestabilidad y, en consecuencia, aumentar el riesgo de lesiones como esguinces y lesiones en las rodillas.
¿A quién afecta el pie cavo?
Conocido también como pie cavo varo, pie en garra, pie excavado, pie arqueado, talipié arcuato o pie equino anterior, afecta tanto a hombres como a mujeres y, de acuerdo con datos de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo (SEMCPT), es mucho más frecuente que el pie plano.
Constituye motivo de consulta frecuente en niños a partir de los tres o cuatro años, cuando comienzan a andar con soltura y los padres observan un desgaste anormal en su calzado, según datos publicados en la Revista del Pie y Tobillo, editada por la propia SEMCPT.
¿Cuáles son las causas del pie cavo?
El pie cavo, que puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida, puede obedecer a las siguientes causas:
- Congénitas. Puede estar asociado a problemas en el desarrollo del sistema neurológico y musculoesquelético.
- Neuromusculares. Puede ser consecuencia de una poliomielitis, de una parálisis cerebral y de lesiones en las raíces espinales o en la médula lumbosacra, así como de enfermedades degenerativas del sistema nervioso, entre las que destaca la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (una afección genética hereditaria que afecta nervios periféricos).
- Atípicas. Por ejemplo, el pie cavo puede tener un origen postraumático y, en este caso, estar provocado por traumas como el síndrome por aplastamiento.
- Hipertónicas:afecta a quienes fuerzan de forma repetida determinadas posiciones de apoyo del pie, como bailarinas y ciertos deportistas.
- Idiopáticas. Con frecuencia, la causa de la deformidad del arco plantar es desconocida.
¿Cuántos tipos hay?
De acuerdo con el grado de inclinación que la excesiva curvatura del arco plantar origina, el pie cavo puede dividirse en:
- Retropié cavo, pie cavo talo o posterior. El hueso del talón, denominado calcáneo, adopta una posición en talo: es decir, se verticaliza demasiado —presenta una elevación de 30 grados frente a los 15-20 habituales—, lo que genera un aumento muy marcado de la curvatura al inicio del arco plantar. Muy característico en las personas afectadas por la poliomelitis, hoy en día es menos frecuente.
- Antepié cavo, pie cavo anterior o pie cavo varo. Más común que el anterior, en este tipo de pie cavo, la inclinación excesiva afecta a los metatarsianos —los huesos largos que se hallan en la parte media del pie—, lo que genera un aumento del arco plantar que incrementa a su vez la carga en la zona plantar delantera del pie.
- Mixto. Es una combinación de los dos tipos anteriores de pie cavo.
¿Cuáles son sus síntomas?
En edades tempranas, los pies cavos se caracterizan por su flexibilidad, por lo que apenas provocan molestias ni alteran la marcha —salvo en los casos vinculados a enfermedades neurológicas—. Al cumplir años, el pie va adquiriendo rigidez, momento en el que pueden empezar a manifestarse síntomas como los siguientes:
- Dolor en el antepié —metatarsalgia— y durezas plantares, a causa de la tensión que el arqueamiento excesivo del arco plantar genera en el antepié, especialmente, en los huesos metatarsianos. También son frecuentes las durezas plantares y la inflamación debajo de estos huesos, en la almohadilla plantar, por el exceso de presión.
- Dolor en el talón —talalgia—. La deformidad del arco plantar lleva al hueso calcáneo del talón a adquirir una posición incorrecta, lo que aumenta la tensión en la zona y, en ocasiones, irrita la bolsa que rodea el talón de Aquiles. En algunos casos puede aparecer una protuberancia en la parte posterior del calcáneo (talón) que roza con el tendón de Aquiles (enfermedad de Haglund).
- Dolor en la planta, el dorso y los dedos del pie, debido a la tensión en la fascia plantar, que también se sobrecarga. Igualmente, pueden presentarse molestias en el dorso del pie y los dedos debido a su prominencia excesiva y al roce que, debido a esta, se produce con los zapatos.
- Formación de callos —helomas e hiperquetarosis—en la parte superior de los huesos metatarsianos situados bajo el primer y el quinto dedo del pie o de callosidades en el dorso de los dedos —tilomas—.
- Dedos en garra. Como consecuencia de la retracción muscular que origina la bóveda plantar excesiva, pueden deformarse las falanges de los dedos y flexionarse hacia dentro, otorgándoles el aspecto de una garra. Además, existe la tendencia entre las personas con pie cavo a colocar los dedos en esta posición para compensar la sensación de inestabilidad producida.
- Dolor en la musculatura de la planta, debido también alaretracción que produce el exceso de bóveda plantar. Puede llegar a causar microrroturas de las estructuras músculoligamentosas.
- Sensibilidad o calambres en los pies.
- Acortamiento del pie.
- Sensación de inestabilidad en pies y tobillos, debido a la falta de apoyo en la zona media y lateral del pie, lo que, como se comentaba a inicio, aumenta el riesgo de esguinces de tobillo y otras lesiones. También existe dificultad para mantenerse de pie sin moverse.
- Alteraciones en la movilidad del pie. El exceso de arco plantar puede alterar la función articular del pie a nivel del tarso —los huesos centrales del pie— y causar a largo plazo artrosis de tobillo o tendinitis en los tendones externos del tobillo, que son los que controlan la posición del pie al caminar. De hecho, las personas con pie varo tienden a caminar deprisa y con paso corto.
- Dolor en las piernas, rodillas, caderas y/o área lumbar de la espalda. La sobrecarga de la parte delantera y trasera del pie puede desencadenar numerosas dolencias en músculos, tendones y articulaciones de las piernas e, incluso, en la región lumbar.
- Existe, además, dificultad para encontrar calzado adecuado y suele darse un desgaste excesivo de los zapatos por el borde externo del tacón.
¿Cómo se trata?
Aunque el pie cavo no se puede corregir, si está bien cuidado y es flexible, puede no necesitar tratamiento. Es posible aplicar distintas medidas para frenar su progresión y paliar sus efectos negativos como la reducción de la superficie de apoyo y la inestabilidad que ello produce o el acortamiento y la rigidez muscular.
En concreto, con el fin de mitigar el dolor y las molestias, disminuir el arco, reducir la presión en la zona metatarsal y aumentar la superficie que entra en contacto con el suelo para desarrollar un paso más normal, pueden seguirse las siguientes líneas de tratamiento:
- Uso de plantillas ortopédicas a medida, flexibles o semirrígidas. Su propósito es asentar el talón y restaurar el equilibrio del antepié para aliviar la tensión de la fascia plantar y del Aquiles.
- Uso de protectores tubulares para las callosidades, almohadillas plantares en caso de metatarsalgia y taloneras, para aliviar las molestias, el dolor y la presión en las distintas partes del pie afectadas.
- Fisioterapia. Realización de ejercicios para fortalecer y estirar la musculatura del pie y de la pierna con el fin de paliar los problemas que provoca la retracción del músculo en el pie y en las extremidades inferiores. En ocasiones, puede ser conveniente también la reeducación de la marcha.
- Modificación del calzado. Debe ser amplio y confortable, permitir la movilidad de los dedos en su interior y contar con amortiguación y soporte para el arco plantar. Al mismo tiempo, debe evitarse el calzado que lo pronuncie aún más como los zapatos de tacón.
- Cirugía. En los casos en que no se haya producido mejoría aplicando las mencionadas medidas conservadoras, puede ser necesaria una intervención quirúrgica pararestaurar la morfología del pie, aumentar su estabilidad y reducir el dolor, tratando de conservar toda la movilidad posible.
Fuentes
- Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo (SEMCPT). Monografías de Actualización de la SEMCPT. Etiopatogenia y clasificación del pie cavo. María Álvarez Postigo, Deborah González García, Rocío de Lucas Aguilar. Mon Act Soc Esp Med Cir Pie Tobillo. 2023;15:3—10.
- Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo (SEMCPT). Revista del Pie y Tobillo. Pie cavo del adulto. Dres. J.M. Curto Gamallo, J.C. González Casanova, J.R. Rodríguez Altónaga.Tomo XXI, N.º extraordinario, abril 2007.
- Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia (COPOMUR). Blog. Pie cavo: Características y tratamiento. 15/01/2024.
- Elsevier. Sociedad Española de Reumatología (SER). Revista Española de Reumatología. El pie en reumatología. Alteraciones de la bóveda plantar. M. Larrosa Padró y S. Mas Moliné. Barcelona. España. Rev Esp Reumatol 2003;30(9):489—98.
- Hospital Universitario La Zarzuela Madrid. Pie plano y cavo.
- Centro Médico Teknon. Pie cavo: ¿síntomas, causas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico? Consultorio Dr. Francisco Castro Martínez.
- Juan Arnal. ¿Qué es el Pie Cavo? Traumatólogo Madrid Hospital Pío XII.
- Podoactiva. Podología y biomecánica. Blog. Pies cavos: qué son, tratamientos y ejercicios. Dr. Antonio Gómez Bernal. Responsable Investigación Clínica en Podoactiva Walqa.
- MedlinePlus enciclopedia médica. Institutos Nacionales de la Salud / Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. Arco plantar alto. Versión en inglés revisada por: C. Benjamin Ma, MD, Professor, Chief, Sports Medicine and ShoulderService, UCSF Department of Orthopaedic Surgery, San Francisco, CA. Also reviewed by David C.Dugdale, MD, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorial team. Última revisión 11/7/2024.
- Laboratorios Cinfa. Farmalastic. ¿Qué es el pie cavo? Problemas y soluciones. Por Equipo Farmalastic.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Pies planos. Doctor Josep Manuel Ogalla, podólogo.
Departamento Médico de Laboratorios Cinfa.
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.



