Vaginosis bacteriana

¿Qué es la vaginosis bacteriana?
La vaginosis bacteriana es una afección vaginal muy frecuente causada por una alteración del equilibrio entre los distintos tipos de bacterias que forman parte del microbiota de la vagina.
La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural y sin causar daño en dicha región. De hecho, estas bacterias compiten con los hongos, bloquean receptores para hongos, generan sustancias que mantienen el pH ácido, lo que evita sobrecrecimiento de otras bacterias y potencian el sistema inmune.
Cuando hay un descenso en la concentración de lactobacillus (microbiota normal) y un sobrecrecimiento de patógenos nocivos (principalmente bacterias anaerobias como la Gardnerella Vaginalis y el Peptostreptococcus), estos acaban sustituyendo a las bacterias “beneficiosas”. No hay un único organismo sino que es polimicrobiana. En la vaginosis no hay inflamación (a diferencia de la vaginitis).
No se sabe exactamente por qué se produce esta alteración en el equilibrio de las bacterias. No obstante, aunque no se trata de una infección de transmisión sexual y puede afectar también a personas que no han tenido de manera reciente actividad sexual, sí se asocia a esta última.
No hay inflamación y se manifiesta con síntomas como flujo vaginal de color blanco o gris maloliente, ardor al orinar, picazón e irritación vaginal. Se trata fácilmente con antibióticos, pero tiende a reaparecer con el tiempo. En caso de no tratarse, puede desencadenar complicaciones como la enfermedad inflamatoria pélvica e infecciones de transmisión sexual. También puede generar problemas durante el embarazo, por lo que es especialmente importante que esta afección sea tratada en caso de gestación.
¿A quién afecta?
Aunque varía en función del país y el grupo de población, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia mundial de la vaginosis bacteriana en mujeres en edad fértil oscila entre el 23% y el 29%.
Es decir, se trata de una afección muy frecuente y, de hecho, puede aparecer a cualquier edad e, incluso, si nunca se han tenido relaciones sexuales, a pesar de que este sea uno los principales factores de riesgo.
Por otra parte, aunque, de acuerdo con la OMS, está presente en todo el mundo, es más común en entornos con pocos recursos y áreas con acceso precario a la atención sanitaria.
¿Cuáles son los síntomas de la vaginosis bacteriana?
A menudo, la vaginosis bacteriana es asintomática. Los síntomas y signos más frecuentes son:
- Flujo vaginal inusual, de color blanco (lechoso) o gris, no espeso, que puede desprender un olor desagradable similar al pescado, especialmente después de mantener relaciones sexuales o durante el periodo menstrual. Es el síntoma más común.
- Dolor, malestar y/o sensación de humedad en la vagina.
- Ardor o escozor al orinar.
- Picor e irritación dentro y fuera de la vagina.
¿Cuáles son sus causas y factores de riesgo?
No se conoce a ciencia cierta la causa de la vaginosis bacteriana, pero sí se sabe que los siguientes factores incrementan el riesgo de desarrollarla:
- Ser sexualmente activa.
- Tener una nueva pareja sexual o varias diferentes.
- No usar preservativos o protectores bucales durante las relaciones sexuales.
- Padecer una infección de transmisión sexual
- Realizar duchas vaginales. La vagina se mantiene limpia por sí sola, por lo que no es necesario enjuagarla con agua o productos de higiene, lo que, en cambio, puede alterar el equilibrio natural del microbioma.
- Estar embarazada.
- Llevar un dispositivo intrauterino (DIU), especialmente en los casos de sangrado irregular.
- La ausencia natural de lactobacilos. En caso de que la vagina no produzca por sí misma la cantidad suficiente de bacterias beneficiosas, es más probable desarrollar una vaginosis bacteriana.
- Ser fumadora
¿Qué complicaciones puede originar?
Aunque la vaginosis bacteriana no suele causar complicaciones graves, en caso de no tratarse, aumenta el riesgo de padecer los siguientes problemas de salud:
- Enfermedades de transmisión sexual como el herpes simple, la clamidia, la gorronea y la infección por VIH. En caso de tener este virus, la vaginosis bacteriana incrementa el riesgo de transmitírselo a la pareja sexual.
- Enfermedad inflamatoria pélvica, una infección del útero y de las trompas de Falopio que aumenta el riesgo de infertilidad y puede producir dolor abdominal prolongado.
- Problemas en el embarazo como una mayor probabilidad de aborto espontáneo, parto prematuro o bajo peso del bebé al nacer.
- Infecciones del útero después del parto o tras una cirugía ginecológica como la histerectomía o la dilatación y curetaje.
¿Cómo se trata?
Solo se deben tratar las vaginosis bacterianas que sean sintomáticas. Aquellos casos que se detectan casualmente en una revisión ginecológica, por ejemplo, no es necesario tratarlos.
Aunque tradicionalmente se tratan con antibióticos, actualmente se recomienda un uso racional de estos para frenar el aumento de las resistencias bacterianas.
En los casos en los que es necesario un antibiótico, se suele emplear el metronidazol, activo frente a anaerobios, tanto por vía oral como vaginal. Otra opción es la clindamicina y, en ocasiones, secnidazol. Todos ellos bajo prescripción médica. Suelen administrarse por vía oral, aunque, en caso de embarazo, se suele optar por una fórmula en forma en gel o crema, que se aplica directamente en la vagina —por vía tópica—.
Actualmente se usan cada vez más los tratamientos no antibióticos, incluyendo antisépticos y desinfectantes (como la clorhexidina) que no generan resistencias. También se usa el cloruro de decualinio. Otros tratamientos que son también eficaces son los probióticos. Se trata de administrar bacterias que reconstituyen el patrón estándar de la microbiota. Suele administrarse como liofilizados. Es habitual también administrarlos como tratamiento coadyuvante cuando se emplean antibióticos.
En caso de que la pareja sexual sea femenina, podría necesitar también tratamiento, pero no si es de sexo masculino.
Por otra parte, aunque el cuadro de vaginosis bacteriana se resuelve en pocos días con el tratamiento antibiótico, tiende a reaparecer entre los tres y los doce meses siguiente. En este caso, el uso de antibióticos debe prolongarse durante varias semanas o, incluso, meses. Por este motivo, es esencial no interrumpir el tratamiento antes de tiempo, ya que ello aumenta el riesgo de que la infección se repita.
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Las siguientes medidas pueden contribuir a reducir el riesgo de contraer vaginosis bacteriana:
- 1. Evita las duchas vaginales. La vagina no requiere mayor higiene que el baño normal y enjuagarla con agua o productos de higiene puede alterar el equilibrio natural de la flora vaginal.
- 2. Ayuda a tu microbiota vaginal a mantener el equilibrio. Pare ello, cuando te duches, limítate a lavar el área externa de la vagina, la vulva, exclusivamente con agua tibia. Puedes emplear también jabones especialmente formulados para la higiene íntima, pero siempre en la parte externa (vulva). Después, enjuágala y sécala bien.
- 3. No uses ni te apliques productos perfumados. Como hemos comentado, durante la higiene, evita los jabones, sobre todo aquellos que contenga perfume, ya que podrían irritar la vagina. Lo mismo sucede con las compresas y tampones perfumados.
- 4. Cuida la higiene en el inodoro. Tras ir al baño, limpia la zona de adelante hacia atrás para evitar que bacterias perjudiciales, sobre todo de la zona anal, se introduzcan en la vagina.
- 5. Mantén el área fresca. Con este fin, utiliza ropa interior de algodón o con forro de algodón y usa prendas de vestir holgadas. Evita aquellas que sean ajustadas y, asimismo, llevar medias.
- 6. Limita la cantidad de parejas sexuales. El riesgo de contraer vaginosis bacteriana aumenta cuando existen múltiples parejas sexuales.
- 7. Usa los preservativos de manera correcta cuando mantengas relaciones. Asimismo, en caso de sexo oral, utiliza un protector bucal cada vez que tengas relaciones sexuales y, si empleas juguetes sexuales, cúbrelos también con preservativos antes de utilizarlos. Después, retira el condón y reemplázalo por uno nuevo antes de compartir el juguete con tu pareja.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Vaginosis bacteriana. 21 de noviembre de 2025.
- Centro de Control de las Enfermedades y Prevención de los Estados Unidos (CDC). Acerca de la vaginosis bacteriana. 22 de abril del 2024.
- MedlinePlus enciclopedia médica. Atención postratamiento – la vaginosis bacteriana. Versión en inglés revisada por: Linda J. Vorvick, MD, Clinical Professor Emeritus, Department of FamilyMedicine, UW Medicine, School of Medicine, University of Washington, Seattle, WA. Also reviewed byDavid C. Dugdale, MD, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorialteam. Ultima revisión 7/3/2025.
- Manual MSD. Versión para público general. Vaginosis bacteriana. Por Oluwatosin Goje, MD, MSCR, Cleveland Clinic, Lerner College of Medicine of Case Western Reserve University. Revisado por Susan L. Hendrix, DO, Michigan State University College of Osteopathic Medicine. Revisado/Modificado mar 2023 | Modificado abr 2024.
- Manual MSD. Versión para público general. Datos clave. Vaginosis bacteriana. Por The Manual’s Editorial Staff. Revisado/Modificado abr 2025.
- Mayo Clinic. Vaginosis bacteriana. Escrito por el personal de Mayo Clinic. Aug. 10, 2023.
- Oficina para la Salud para la Mujer (OASH). Vaginosis bacteriana. Última actualización de la página: 31 de mayo de 2022.
- TheNemours Foundation. Nemours KidsHealth. Vaginosis bacteriana (para Adolescentes). Revisor médico: Joy Friedman, MD. Fecha de revisión: mayo de 2024.
Departamento Médico de Laboratorios Cinfa.
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.



