Celiaquía

¿Qué es el gluten?

El gluten es una proteína presente en el trigo y otros cereales como el centeno, la cebada o la avena.


¿Qué es la celiaquía?

La celiaquía o enfermedad celíaca no es una intolerancia o una alergia, sino que es una enfermedad crónica, sistémica (puede afectar a todos los órganos y aparatos) y autoinmune que se manifiesta en individuos genéticamente predispuestos. El gluten de algunos alimentos inflama y lesiona la mucosa del intestino delgado e impide su correcta absorción, lo que imposibilita a su vez que el organismo de las personas celiacas digiera y absorba apropiadamente los nutrientes que contienen.

El resultado es una malnutrición crónica con una deficiencia de calorías y nutrientes esenciales como proteínas, vitaminas y minerales. No se trata de una alergia, sino de una condición crónica con las características de una enfermedad autoinmune.


¿Qué tipos de celiaquía hay?

Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), existen diferentes tipos de enfermedad celiaca. Los principales son:

  • Sintomática. Los síntomas son muy diversos, y todas las pruebas diagnósticas de los pacientes muestran resultados compatibles con la enfermedad celiaca.
  • Subclínica, silente o asintomática. En este caso no existen síntomas, aunque las pruebas diagnósticas son positivas.
  • Latente. La padecen pacientes que consumen gluten en un momento determinado, pero no presentan síntomas ni alteraciones en la mucosa intestinal.
  • Potencial. Estas personas nunca han presentado un análisis compatible con la enfermedad celíaca, pero poseen una predisposición genética y cuentan con bastantes probabilidades de desarrollar una celiaquía activa o latente.

¿A quién afecta la celiaquía?

Según datos del Ministerio de Sanidad, esta dolencia afecta tanto a niños como a adultos y se da más en mujeres que en hombres. La celiaquía cuenta con un componente genético, por lo que es más frecuente en determinadas familias y puede manifestarse a cualquier edad. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) señala que la prevalencia de esta enfermedad es del 1%. Sin embargo, dentro de ese porcentaje de personas celíacas, se estima que hay un 85% que no está diagnosticado. Esto se debe a que, a veces, esta patología no muestra síntomas o estos son atípicos, por lo que su detección resulta más compleja.


¿Qué provoca la enfermedad celíaca?

La causa de la celiaquía sigue sin conocerse con exactitud, pero sí se ha demostrado que tiene una base hereditaria y aparece en individuos genéticamente predispuestos. Por lo tanto, si un familiar padece esta enfermedad, aumenta la probabilidad –aproximadamente en un 10%- de que otro miembro de la familia la sufra. Además de los factores genéticos, influyen también en la aparición de la celiaquía agentes ambientales -probablemente infecciones virales u otros tipos de infecciones- y la asociación de estos factores con otras enfermedades autoinmunes.


¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas pueden ser muy diversos y lo más frecuente es que sean síntomas intestinales como diarrea, retortijones intestinales, hinchazón abdominal y pérdida de peso o malnutrición crónica -ya que el intestino delgado es incapaz de absorber correctamente los alimentos-. Igualmente, puede manifestarse con deposiciones abundantes y grasientas, dolor abdominal, y exceso de gases. Pero también puede darse otra sintomatología que afecta a más partes del cuerpo o a todo el organismo, como alteraciones de la piel, úlceras bucales recurrentes, fatiga, apatía, irritabilidad o problemas óseos. En los niños, además, puede generar inhibición o retraso del crecimiento.

Así mismo, la celiaquía subclínica, al no presentar signos representativos de la enfermedad, puede exteriorizarse de forma aislada o asociada a una anemia ferropénica crónica que no responde al tratamiento habitual, osteoporosis, síntomas de tipo colon irritable, epilepsia, ataxia (descoordinación del movimiento), hepatitis autoinmune y cirrosis, entre otras manifestaciones.


¿Cómo puedo saber si padezco la enfermedad celíaca?

Dada la gran diversidad de síntomas que puede provocar esta dolencia, característicos también de otras enfermedades, su diagnóstico puede ser muy complicado. Ya que las personas que padecen celiaquía presentan en sangre niveles elevados de anticuerpos contra el gluten, primero debe realizarse una analítica que incluya los marcadores de esta patología y un cuidadoso examen clínico. Si los análisis de sangre son positivos, sirven para sospechar la existencia de la enfermedad; en cambio, los resultados normales o negativos no la descartan. Por tanto, se debe confirmar o descartar posteriormente la patología con una biopsia intestinal, que consiste en extraer una muestra de tejido del intestino delgado superior para comprobar si está alterado. Se trata de una técnica muy sencilla, a veces molesta, pero no dolorosa, por lo que no requiere anestesia.


¿Qué complicaciones puede conllevar la celiaquía?

La mayoría de las complicaciones de la enfermedad celíaca se encuentran relacionadas con los déficits nutricionales que produce la alteración de la absorción de los alimentos: mareos y convulsiones, osteoporosis, baja talla, retraso del crecimiento, malformaciones congénitas en hijos de madres celíacas no tratadas durante el embarazo, etc.


¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

El único tratamiento para la enfermedad celíaca es seguir una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Es decir, el celíaco no puede ingerir ningún alimento que contenga esta proteína, aunque sea en cantidades mínimas o por error, ya que hacerlo de manera continuada puede dañar severamente las vellosidades intestinales de su organismo y poner en riesgo su salud, incluso en ausencia de síntomas. Por eso, también es importante poner especial cuidado a la hora de cocinar y evitar que los alimentos que contienen gluten toquen o contaminen otros alimentos destinados a las personas celiacas. Por ejemplo, no utilizar un cuchillo con el que previamente se haya cortado pan o limpiar correctamente una tabla en la que se ha manipulado previamente alimentos con gluten.

Si se respeta la dieta de manera estricta, el revestimiento intestinal se repara progresivamente y el intestino vuelve a funcionar con normalidad. La mayoría de las personas se sienten mucho mejor a medida que el organismo se recupera, aunque pueden llegar a pasar dos años hasta que el estado del intestino delgado es completamente normal. En ocasiones, pueden incluirse en la dieta suplementos vitamínicos o minerales para favorecer la recuperación o tratar síntomas como la anemia ferropénica.


¿Qué alimentos contienen gluten?

Además de los cereales arriba mencionados, también contienen gluten todos los productos elaborados con ellos (harinas, sémolas, almidones y proteínas, entre otros) y los subproductos de estos (pastas, pan, pasteles, galletas…). El gluten aporta a las masas una consistencia elástica y esponjosa y también posee acción espesante. Por este motivo, las industrias lo añaden a productos alimenticios que no lo contienen de manera natural como, por ejemplo, embutidos y derivados cárnicos, salsas, aperitivos, golosinas o comidas preparadas. Se halla también presente en algunos medicamentos como excipiente. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) facilita la siguiente clasificación de alimentos como guía para una dieta sin gluten:

Alimentos libres de gluten. Son aquellos por naturaleza no contienen gluten:

  • Leche y derivados: quesos, quesos de untar sin sabores, requesón, nata, yogures naturales, cuajada.
  • Todo tipo de carnes y vísceras frescas, congeladas, en conserva y al natural.
  • Embutidos: cecina, jamón serrano y jamón cocido de calidad extra.
  • Pescados frescos y congelados sin rebozar, mariscos frescos, pescados y mariscos en conserva al natural o en aceite.
  • Huevos.
  • Verduras, hortalizas y tubérculos.
  • Frutas.
  • Arroz, maíz, tapioca y sus derivados.
  • Legumbres.
  • Azúcar y miel.
  • Aceites y mantequillas.
  • Café en grano o molido, infusiones y refrescos de naranja, limón y cola.
  • Vinos y bebidas espumosas.
  • Frutos secos crudos.
  • Sal, vinagre de vino, especias en rama, en grano y todas las naturales.

Alimentos que pueden contener gluten. Son aquellos que por naturaleza no contienen gluten, pero pueden llegar a incorporarlo por el proceso tecnológico o por contaminación cruzada:

  • Embutidos: choped, mortadela, chorizo, morcilla, salchichas, etc.
  • Patés.
  • Quesos fundidos, de untar de sabores, especiales para pizzas.
  • Conservas de carne, albóndigas, hamburguesas.
  • Conservas de pescado en salsa, con tomate frito.
  • Salsas, condimentos y colorantes alimentarios.
  • Sucedáneos de café, chocolate y cacao y otras bebidas de máquina.
  • Frutos secos tostados o fritos con harina y sal.
  • Caramelos y golosinas.
  • Algunos tipos de helados.
  • Sucedáneos de chocolate.

Alimentos que contienen gluten. Son aquellos productos elaborados a partir de los cereales prohibidos para los celíacos.

  • Pan, harina de trigo, cebada, centeno.
  • Bollos, pasteles y tartas.
  • Galletas, bizcochos y productos de repostería.
  • Pasta alimenticia: fideos, macarrones, tallarines…
  • Higos secos.
  • Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales: cerveza, agua de cebada.
  • Productos manufacturados en los que entre en su composición se hallen cualquiera de las harinas ya citadas en cualquiera de sus formas: almidones, féculas, sémolas y proteínas.
  • Obleas de la comunión.

10 consejos para prevenir y convivir con la enfermedad celíaca

Seguir una dieta libre de gluten y tomar una serie de precauciones especiales en el día a día permite a las personas celíacas disfrutar de una buena calidad de vida.

  • 1. Evita el autodiagnóstico.
    No inicies una dieta libre de gluten antes de que los exámenes médicos y los tests que se practican hayan confirmado la enfermedad, porque esto podría enmascarar o retrasar el diagnóstico. La única medida preventiva que se recomienda es no incorporar alimentos con trigo en la dieta de los bebés hasta los seis meses de edad.
  • 2. Sigue una dieta sin gluten, pero rica y variada.
    Basa tu dieta en alimentos naturales y frescos que no contengan esta proteína, como carnes, pescados, huevos, leche y derivados, frutas, verduras y hortalizas, legumbres y cereales como el maíz o el arroz.
  • 3. Sé precavido con los alimentos elaborados.
    Como norma general, debes eliminar de tu dieta los productos a granel, los elaborados artesanalmente, los que no estén etiquetados y no incluyan el listado de ingredientes, así como los alimentos envasados, porque en ellos es más difícil garantizar la ausencia de gluten o la contaminación cruzada. Ante la duda de si contendrán o no gluten, es mejor descartar esos alimentos elaborados.
  • 4. Lee con atención las etiquetas de los productos manufacturados.
    Aproximadamente, el 70% de ellos contiene gluten. Por eso, lee siempre la etiqueta del producto, ya que los cereales, la harina, los almidones modificados (E-1404, E-1410, E-1412, E-1413, E-1414, E-1420, E-1422, E1440, E-1442, E-1450), los amiláceos, la fécula, la fibra, los espesantes, la sémola, las proteínas, las proteínas vegetales, el hidrolizado de proteína, la malta, el extracto de malta, la levadura, el extracto de levadura, las especias y los aromas pueden contenerlo. También resultan muy útiles los símbolos que identifican los productos libres de gluten.
  • 5. Mantén una higiene adecuada al cocinar.
    Preparar de manera inadecuada los alimentos puede generar una contaminación cruzada entre los que contienen gluten y los que no, poniendo en riesgo la salud de las personas celiacas. Para evitarla, debes manipular con precaución los alimentos, lavar y limpiar bien las encimeras, mesas y utensilios de cocina y almacenar los productos susceptibles de contener gluten separados del resto.
  • 6. Prepara las comidas libres de gluten en primer lugar.
    Por la misma razón, es recomendable cocinar las pastas con y sin gluten en recipientes separados y usar distintas cucharas para revolver. Evita freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan frito productos que sí lo contienen.
  • 7. Consulta los ingredientes y la manipulación de alimentos al comer fuera de casa.
    A la hora de acudir a restaurantes, las personas celiacas deben tener la precaución de informarse previamente sobre la forma de elaboración y los ingredientes de cada plato. Y no pasa nada si en una comida familiar o restaurante, consultas la posibilidad de llevarte tu comida en un táper.
  • 8. Viajar sí, pero sin riesgos.
    Cuando viajes, llama con antelación al establecimiento donde te alojarás para explicar tu condición de celíaco. Si te alojas con amigos o familiares, debes explicarles cómo evitar la contaminación cruzada de los alimentos. Y no está de más llevar siempre algún producto sin gluten por si no encuentras restaurantes con opciones para celíacos.
  • 9.Presta atención a los excipientes de los medicamentos.
    Algunos fármacos pueden contener gluten, harinas, almidones u otros derivados en sus excipientes. No obstante, podrás saberlo siempre si consultas el prospecto, etiquetado o ficha técnica, ya que legalmente debe advertirse siempre si un producto contiene sustancias que puedan causar intolerancias o alergias. Si aun así tienes dudas, consulta con tu farmacéutico.
  • 10. Déjate asesorar por nutricionistas y asociaciones de pacientes.
    Un buen nutricionista puede ayudarte diseñar una dieta equilibrada y variada que se adapte a tu estilo de vida. También las asociaciones de pacientes celíacos de tu comunidad pueden ser un gran apoyo: ellas podrán informarte sobre avances, listados de alimentos aptos, recomendaciones de restaurantes, etc.

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