Cómo cuidar nuestra salud

¿Qué significa estar sano o sana?

En el Preámbulo de su Constitución, que entró en vigor en 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Este estado y la ausencia de enfermedad tienen directo impacto en nuestra calidad de vida y en los años que disfrutamos de ella. De hecho, los  avances médicos y el mayor desarrollo económico han permitido que los españoles vivan más años. Así, en las últimas décadas, la esperanza de vida ha mejorado mucho en todo el mundo y también en España, que, según datos de la publicación de la OMS “Estadísticas Sanitarias Mundiales 2014”, se encuentra entre los diez primer países del mundo con mayor esperanza de vida. Las mujeres españolas son, de hecho, las que más viven en el mundo, solo por detrás de las japonesas (85,1 años de media frente a 87,0), mientras que los hombres españoles cuentan con una esperanza de vida de 79,99 años.

Sin embargo, al mismo tiempo, esta situación ha dado lugar a una población más envejecida: según la “Guía de orientación nutricional para personas mayores” publicada por Madrid Salud, en España el 16% de la población tiene ya más de 65 años y se prevé que este porcentaje alcance el 20% en 2020.


¿Nos mantenemos sanos los españoles?

De acuerdo al barómetro de febrero de 2015 publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los españoles perciben que en general tienen buena salud: un 71,4% asegura que es “buena” o “muy buena”, frente al 28,6% que la considera “regular”, o “mala o muy mala”. Al mismo tiempo, uno de cada diez de españoles afirma haber padecido dificultades a menudo o muy a menudo en su trabajo o en la realización de tareas domésticas en el último mes por razones de salud, mientras que el 16,3% asegura haber sufrido algún achaque o dolor. En este sentido, según los resultados de la última “Encuesta Nacional de Salud”, que el INE publicó en 2013, en los cinco años anteriores se produjo un aumento de patologías crónicas como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad y la diabetes.


¿Qué enfermedades nos afectan más?

De acuerdo con los datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades del sistema circulatorio se mantuvieron en 2013 como primera causa de muerte (tasa de 252,1 fallecidos por cada 100.000 habitantes), seguida por los tumores (238,3) y las enfermedades del sistema respiratorio (91,4). Las patologías del sistema nervioso, incluyendo el Alzheimer, constituyeron la cuarta causa de muerte (46,1).

Además, existen una serie de problemas de salud y enfermedades tan graves como comunes y que, sin embargo, en muchos de los casos, son prevenibles. Entre ellas, se encuentran las siguientes:

  • Enfermedades cardiovasculares: son patologías que pueden afectar al corazón (infarto, angina de pecho e insuficiencia cardiaca) y a otros órganos, como el cerebro (hemorragia o infarto cerebral) o el riñón (insuficiencia renal). Su aparición viene determinada por factores de riesgo como la hipercolesterolemia (niveles de colesterol en sangre demasiado elevados) y la hipertensión (tensión demasiada alta).
  • Diabetes: se trata de una afección crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad para producir suficiente insulina o para utilizarla con eficacia, lo que origina una concentración excesiva de azúcar en su sangre (hiperglucemia). Con el paso del tiempo, esta glucosa acaba dañando los tejidos, deterioro que a largo plazo causa alteraciones, disfunciones e insuficiencias en órganos como los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos.
  • Sobrepeso y obesidad: la obesidad en nuestro país ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos veinticinco años. Además, el 37% de los adultos españoles presentan sobrepeso y tres de cada diez niños y adolescentes sufren sobrepeso u obesidad. Tanto el uno como la otra constituyen factores de riesgo de la hipercolesteremia, la hipertensión y la diabetes.
  • Enfermedades respiratorias crónicas (ERC): la OMS engloba en esta categoría el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las alergias respiratorias, las enfermedades pulmonares de origen laboral y la hipertensión pulmonar, entre otras.
  • Estrés: aunque no existen datos epidemiológicos, uno de cada tres pacientes que acude al médico de cabecera en España presenta síntomas derivados del estrés. De acuerdo a la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), el estrés negativo, intenso y que persiste durante un largo periodo de tiempo aumenta la probabilidad de desarrollar problemas de ansiedad, cansancio crónico, agotamiento y otros problemas de salud como procesos infecciosos o trastornos psicofisiológicos.

¿Qué hábitos pueden ayudarnos a mantenernos sanos?

Para poder mantener, a lo largo de los años, una buena salud y una calidad de vida lo más elevada posible, es necesario adoptar en el día a día una serie de hábitos saludables que nos ayudarán, dentro de lo posible, a gozar de ese estado de bienestar físico, mental y social.

Ello implica, entre  otras recomendaciones:

  • Seguir una dieta variada y equilibrada, que nos provea de los nutrientes y calorías que nuestro organismo necesita para mantenerse sano.
  • Hidratarnos regularmente, ingiriendo líquido abundante.
  • Dormir un número de horas suficiente
  • Practicar ejercicio físico de manera regular.
  • Moderar el consumo del alcohol y evitar el tabaco.

A pesar de ello, según el CIS, solo el 29,3% de la población española practica deporte a diario y la mitad de los españoles reconocen hacer solo tres comidas al día (50,4%), en vez de las cinco recomendadas por los nutricionistas.

Además, el 35,7% de la población asegura que duerme menos de lo que solía cinco años atrás, mientras que un tercio de los españoles (30%) reconoce que toma medicamentos sin la debida prescripción médica. Por otra parte, también uno de cada tres españoles (28,7%) fumó cigarrillos durante las cuatro semanas anteriores a la encuesta.


¿Cómo debe ser nuestra alimentación?

Algunas de las patologías más comunes hoy en día en los países desarrollados como España están directamente vinculadas a los hábitos alimenticios y nutricionales de las personas: los problemas cardiacos, la hipertensión arterial, la osteoporosis, la diabetes, la obesidad, los trastornos digestivos… Al mismo tiempo, ha disminuido la edad en que la población comienza a sufrirlas. Suele tratarse, además, de problemas crónicos que, una vez que se manifiestan, requieren tratamiento farmacológico.

Por tanto, alimentarse de manera saludable constituye una de las más eficaces herramientas de prevención, con una alimentación variada y equilibrada. Este es el fundamento, por ejemplo, de la dieta mediterránea, capaz de regular el colesterol en la sangre y, al ser muy rica en fibras y antioxidantes, de prevenir problemas cardiovasculares. Así mismo, incluye todos los nutrientes básicos en cantidad adecuada y suficiente:

  • Hidratos de carbono: constituyen la principal fuente de energía y se encuentran en la pasta, el pan, las patatas, los cereales, la pasta y el arroz. Si son integrales, constituyen también una fuente de fibra.
  • Proteínas: son necesarias para que se formen las células y los tejidos del cuerpo. Están presentes en las carnes, pescados, lácteos, legumbres, cereales y frutos secos, entre otros alimentos.
  • Grasas: aportan ácidos grasos esenciales y energía, pero se recomienda moderar su consumo, porque pueden producir un aumento del colesterol o hipertensión, entre otras enfermedades. Se hallan en los aceites vegetales (oliva, girasol, maíz), las carnes con grasa, los lácteos y algunos pescados, especialmente el azul. También, en los dulces y la repostería.
  • Vitaminas y minerales: son necesarios para que nuestro cuerpo lleve a cabo innumerables reacciones químicas a diario y se pueden obtener siguiendo una dieta variada y equilibrada, abundante en frutas y verduras, de las que se recomiendan al menos cinco piezas o raciones al día. Además, los lácteos y el pescado azul son ricos en calcio y la carne roja, mientras que los moluscos, las legumbres y los cereales, lo son en hierro.
  • Fibra: la dieta debe contener al menos 25 gramos de este nutriente que, entre otros beneficios, ayuda a regular el colesterol y el nivel de azúcar en la sangre. Contienen fibra las legumbres, los cereales, los frutos secos y las verduras, frutas y hortalizas.
  • Se han de evitar en la medida de lo posible las grasas saturadas y los azúcares, y se deben sustituir la mantequilla y la margarina por aceite de oliva virgen, que cuenta con propiedades cardiosaludables. También se deben escoger los cereales integrales antes que los refinados, por ser más ricos en fibra, vitaminas y minerales.

La manera en que cocinamos también influye en nuestra salud: la cocción, el vapor, la plancha o el horno constituyen excelentes opciones para cocinar sano; en cambio, hemos de evitar las frituras y las salsas, y no abusar de los alimentos precocinados. Por otra parte, se debe tratar de cocinar y comer sin sal para proteger nuestro corazón.


¿Cuánto ejercicio físico debemos practicar?

Además de fomentar una sensación de bienestar, el ejercicio físico ayuda al corazón a trabajar de manera más eficiente, contribuye a regular el colesterol y la sensibilidad a la insulina, a mejorar el tono muscular y a prevenir la obesidad y el sobrepeso, entre otros beneficios.

Se debe por tanto, huir del sedentarismo y caminar entre media y una hora diaria o practicar tres veces a la semana actividades aeróbicas como el baile, la natación o el ciclismo, para las cuales es recomendable reservar momentos en nuestra rutina diaria o semanal.

Y, además de realizar algún deporte o ejercicio físico, debemos esforzarnos por llevar una vida activa en el día a día. Por ejemplo, es aconsejable caminar en lugar de desplazarnos en coche o subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor.


¿Qué normas de higiene son recomendables en nuestro día a día?

Para mantener a raya las infecciones, resulta primordial seguir una serie de recomendaciones de higiene en nuestra rutina, entre ellas:

  • Lavarnos las manos con agua y jabón con frecuencia, pues son el principal vehículo de transmisión de microorganismos. Para eliminarlos bien, debemos limpiar bien entre los dedos y debajo de las uñas. Sobre todo, debemos hacerlo en las siguientes ocasiones:
    • Tras ir al cuarto de baño.
    • Tras estornudar o toser.
    • Tras tocar un alimento crudo.
    • Tras limpiar, desinfectar o usar productos químicos.
    • Tras tocar animales o mascotas.
    • Tras cambiar al niño los pañales.
    • Antes de tocar alimentos.
  • Ducharnos una vez al día.
  • Evitar tocarnos los ojos, la nariz o la boca para no “empujar” los gérmenes dentro de nuestro organismo.
  • Con el fin de evitar propagar las infecciones, al toser o se estornudar, se recomienda cubrirnos la nariz y la bocacon un pañuelo desechable.
  • No compartir alimentos, vasos, cubiertos, pañuelos, etc.
  • Ventilar con frecuencia las habitaciones y otros lugares cerrados para evitar que los microbios se concentren en una estancia. -Cuando una persona se encuentra convaleciente de alguna enfermedad u operación, debe evitar además los lugares cerrados y concurridos, sobre todo en invierno.

¿Cuántas horas debemos dormir?

Durante el sueño, el organismo recupera la energía que consume durante el día además de realizar otras funciones cruciales como segregar la hormona del crecimiento.

Por este motivo, es fundamental dormir al menos siete u ocho horas cada noche y, además, adoptar hábitos regulares de descanso: irse a dormir y levantarse todos los días a la misma hora, incluso, si es posible, los fines de semana. Al día siguiente nos sentiremos mucho más enérgicos y capaces de rendir más en todos los aspectos.


¿Cómo podemos prevenir la depresión y el estrés?

A pesar de la importancia para la calidad de vida del bienestar mental y social al que se refiere la OMS, según el barómetro de febrero de 2015 publicado por el CIS, uno de cada diez españoles se había sentido deprimido o desdichado muy a menudo o a menudo en las cuatro semanas anteriores.

Para evitar estos sentimientos y también la aparición el estrés, que según el Consejo General de la Psicología de España, puede acelerar la aparición de algunas patologías o el avance de una enfermedad crónica, los expertos recomiendan intentar:

  • Ser positivo. El optimismo es un gran aliado contra la depresión y la ansiedad. Ver el vaso medio lleno puede ser muy beneficioso, además, a la hora de enfrentarnos a circunstancias difíciles, causantes de estrés. Pero, aunque optimistas, también debemos ser realistas y no exigirnos a nosotros mismos ni a los demás la perfección, pues solo lograremos sentirnos frustrados.
  • Reforzar los círculos sociales. Estar con otras personas, familiares o amigos, ayuda a relajarse y a reducir el estrés.
  • Buscar apoyo en los demás. Pedir consejo a las personas en que se confía, así como expresar los sentimientos y emociones, tanto las positivas como las negativas, contribuye a sentirse mejor y con mayor confianza para afrontar los problemas.
  • Organizarse bien el tiempo. Se deben seleccionar las actividades más importantes y eliminar el resto, de manera que también quede tiempo para descansar y estar con la familia y amigos. Planear actividades divertidas para el tiempo de ocio y no llevarse trabajo a casa también es importante.
  • Relajarse. Debemos tomarnos nuestro tiempo para disfrutar de actividades que nos calmen y sean placenteras. Por ejemplo, realizar ejercicios de respiración, practicar yoga o meditación o, simplemente, sentarse a leer un buen libro, darse un baño relajante, practicar algún deporte, escuchar música…

¿Qué hábitos son desaconsejables?

El tabaco es uno de los hábitos más extendidos entre la población y uno de los más perjudiciales e insanos.

El cigarrillo puede llegar a contener 4700 productos químicos, 200 venenosos y 43 cancerígenos. Esta composición causa deterioro de la fertilidad tanto masculina como femenina, bronquitis y otras enfermedades respiratorias. Además, aumenta el riesgo de infarto y envejece la piel. Por todo ello, podemos decir que no hay ningún beneficio asociado al hecho de fumar.

Además, una de las particularidades del tabaco es que no sólo resulta nocivo para el fumador, sino que también perjudica a las personas a su alrededor, como niños pequeños o personas mayores, quienes, como fumadores pasivos, se ven afectados por el humo de los cigarrillos. Por lo tanto, la única recomendación que puede darse al respecto es mantenerse alejado de él.

10 consejos para una salud óptima

Las posibilidades de gozar de un pleno bienestar y, por tanto, de una buena salud y una mejor calidad de vida, aumentan si se adoptan en el día a día hábitos saludables como los siguientes:

  • 1. Come de todo y en las cantidades adecuadas.
    La dieta mediterránea es la mejor aliada para cumplir esta premisa. Se caracteriza por un elevado consumo de cereales, frutas, verduras y legumbres; una alta presencia del pescado, y algo menos de carnes blancas y lácteos, así como un consumo bajo de carnes rojas. También prima la ingesta de grasas de origen vegetal como el aceite virgen de oliva o los frutos secos.
  • 2. Realiza cinco comidas al día.
    Desayuna fuerte, almuerza, come bien, merienda y cena ligero. Y hazlo siguiendo horarios regulares y, si es posible, planificando con periodicidad semanal lo que tomarás en cada comida. En general, la moderación debe ser la norma básica.
  • 3. Opta por la cocina sana.
    Recuerda que la cocción, el vapor, la plancha o el horno son excelentes opciones para cocinar de manera saludable sin renunciar al sabor, que puedes potenciar con especias y vinagres, pero sin abusar de la sal. Reserva las frituras y las salsas solo para ocasiones especiales.
  • 4. Hidrátate como necesitas.
    Tu organismo precisa de al menos dos litros diarios de líquidos para mantenerse en forma. Sobre todo, debemos beber agua (de seis a ocho vasos al día), aunque también se pueden tomar zumos naturales, infusiones y caldos.
  • 5. Modera el consumo de alcohol y no fumes.
    No es necesario eliminar por completo el vino y la cerveza, porque ambas bebidas contienen nutrientes saludables, pero los hombres no deberían beber más de dos o tres vasos al día y las mujeres, uno y medio. El tabaco sí debe ser directamente suprimido, pues constituye un factor de riesgo a la hora de desarrollar numerosas enfermedades.
  • 6. Apuesta por la vida activa.
    Huye del sedentarismo. Además de los treinta minutos de actividad física moderada que la OMS aconseja diariamente, opta por incorporar a hábitos como caminar en vez de coger el coche o subir por las escaleras en lugar de utilizar el ascensor.
  • 7. Duerme al menos ocho horas al día.
    El descanso es fundamental para nuestro cuerpo. Tu capacidad de concentración aumentará en el trabajo o en clase y te sentirás con mucha más energía para realizar cualquier actividad si duermes al menos ocho horas al día y siguiendo siempre unos horarios regulares.
  • 8. Lávate las manos a menudo con agua y jabón.
    Especialmente después de ir al baño o tras estornudar o toser. Cuida también la higiene al cocinar, evitando, por ejemplo, el contacto entre alimentos crudos y cocinados y manteniendo limpios los utensilios y superficies de cocina. Estas medidas son útiles para prevenir infecciones y contagios.
  • 9. Mens sana in corpore sano.
    Ser optimista y sentirte feliz aumentará tus probabilidades de disfrutar también de una buena salud. Reserva tiempo para actividades placenteras y para relacionarte socialmente. Cuando afrontes un problema, pide ayuda a los demás y no temas expresar tus opiniones y sentimientos a las personas de tu confianza.
  • 10. Acude a revisiones médicas habituales y no te automediques.
    Someterte a chequeos médicos periódicos puede ayudarte a prevenir y detectar de manera precoz la aparición de enfermedades. Además, siempre que sea posible, vacúnate para prevenir infecciones y nunca te automediques. Recuerda que, al tomar antibióticos sin receta médica, puedes estar contribuyendo al aumento de la resistencia de las bacterias patógenas, además de exponer tu organismo a efectos secundarios adversos.

Confinamiento

La pandemia y el confinamiento derivado de la alerta sanitaria global por covid-19 han alterado por completo nuestras costumbres y vuelto del revés nuestra vida cotidiana. Por momentos sin horarios de trabajo o escuela que regulen el día a día o con formas de trabajar o asistir a clase modificadas y tras pasar varias semanas (durante marzo y abril de 2020) sin poder salir de casa, actualmente (mayo 2020) solo podemos realizar algunas actividades muy concretas definidas por decreto según la fase en la que nos encontremos dentro del proceso de desescalada. Además, la falta de rutina y las preocupaciones pueden interferir en la calidad de nuestro sueño y podemos caer fácilmente en la tentación de descuidar nuestra alimentación.

Todo ello puede pasar, en un plazo relativamente corto de tiempo, factura a nuestra salud. Para prevenirlo, es recomendable concienciarse de que permanecer confinados no implica necesariamente renunciar a sentirnos bien física y anímicamente. Todo lo contrario: es aconsejable seguir un estilo de vida saludable y equilibrado.

¿Cómo descansar bien durante un confinamiento?

Durante los meses de confinamiento y pandemia que estamos viviendo en 2020, se han incrementado los trastornos del sueño, por lo que resulta crucial mantener una correcta rutina de sueño. Te detallamos todos los consejos en el contenido de Sueño y covid-19. 

¿Cómo debe ser la alimentación?

También la alimentación se ha podido ver alterada en muchos hogares durante el confinamiento. Por una parte, puede ser difícil mantener los horarios de siempre y, por la otra, es fácil dejarse llevar e incrementar el consumo de comidas con mayor cantidad de grasa, azúcar o sal.

Cocinar en familia es una buena opción cuando estamos en casa.

La falta de actividad o el estrés y preocupación derivados de la alerta sanitaria constituyen otros factores que pueden conllevar que abusemos de alimentos poco saludables como los dulces o los aperitivos salados.

Para asegurarnos de que nos alimentamos de manera saludable, es recomendable seguir realizando de tres a cinco comidas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena), siempre que la cantidad final total de comida sea la misma y evitando picar entre horas, así como dedicar tiempo a planificar con antelación qué comeremos durante la semana.

También una compra responsable es muy importante para seguir alimentando nuestra salud durante el confinamiento: llenemos la cesta de frutas, verduras y legumbres, que pueden ser frescas, congeladas o en conserva. Igualmente, nuestra dieta diaria ha de incluir cereales integrales -pan, cereales, pasta…-, carne magra, pescado, huevos y lácteos, mejor sin azúcar. En función del hambre y del gasto calórico, puede ser necesario reducir el tamaño de las raciones. En cualquier caso, recuerda que, en general, el menú de las comidas principales debe estar compuesto de, al menos, la mitad de frutas y verduras, un cuarto de proteína y un cuarto de carbohidratos.

Durante estas semanas, puede no ser imprescindible incluir siempre los carbohidratos en el menú, ya que nuestro consumo energético es mucho menor, debido a la limitación de la movilidad. Por ello, solo de vez en cuando puede añadirse una ración de un cuarto o un tercio del plato de patatas, cereales integrales, pan, arroz…No obstante, si padeces alguna enfermedad crónica y sigues una pauta alimenticia especial, acuerda dichos cambios con el profesional sanitario o nutricionista.

Para cocinar y aliñar, el aceite de oliva virgen extra debe continuar siendo la grasa principal. También es importante seguir bebiendo líquido en cantidades adecuadas a nuestras necesidades y condición física -por lo general, entre uno y dos litros al día-, pues ello nos ayudará a mantenernos hidratados y a mejorar nuestro tránsito intestinal. Hay que tener en cuenta que el mayor sedentarismo al que nos fuerza el confinamiento pueden ralentizarlo y desencadenar problemas de estreñimiento.La costumbre de tener siempre a mano una botella nos facilitará ir bebiendo a lo largo del día la cantidad que necesitamos. La bebida de elección, mejor que sea el agua, aunque las infusiones constituyen otra opción muy apetecible, así como los caldos y zumos naturales (hay que tener en cuenta, sin embargo, que tampoco conviene abusar de ellos por su alto contenido en azúcar, aunque sean naturales).

¿Y cómo mantenernos en forma?

Es una buena idea aprovechar los recursos que tenemos a nuestra disposición para seguir disfrutando y beneficiándonos de la actividad física durante un confinamiento. Además, el ejercicio moderado contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico en general.

La práctica regular de actividad física es esencial para una buena salud.

Practicar ejercicio de manera regular también aumenta la cantidad de energía que nuestro organismo consume cada día, por lo que también contribuye a mantener un peso saludable durante estas semanas de encierro.

Por ello, ahora que ya podemos salir a la calle, puedes dedicar ese ratito para pasear, correr o montar en bicicleta. Este tipo de actividad física incrementa la capacidad cardiaca y pulmonar, mejora la salud de huesos y músculos y, como hemos dicho, estimula el sistema inmune. Cada persona puede elegir la actividad que mejor se adapte a su estado de salud previo y necesidades, aunque, sea cual sea el caso, se recomienda retomar el deporte de manera gradual.

Las personas que, por constituir grupo de riesgo o encontrarse en cuarentena, han de permanecer en su hogar pueden caminar dentro de casa durante diez o quince minutos varias veces al día, subir y bajar tramos de escaleras dentro de casa, si existe la posibilidad, o practicar actividades como zumba o aeróbic siguiendo vídeos, tutoriales o aplicaciones del teléfono móvil o la tableta, siempre adaptándose a su condición física y a sus necesidades. También podemos reservar cada día de media a una hora para llevar a cabo dentro del hogar tablas de ejercicios que pueden incluir entrenamientos de fuerza -siempre adaptados a las capacidades de cada uno- y ejercicios de estiramiento y relajación de los músculos y articulaciones

¿Es posible manejar la ansiedad y el estrés?

A las limitaciones a nuestra libertad de movimientos, la interrupción o los cambios  de nuestra rutina laboral y social habitual y la falta de ejercicio se suman durante estos días la incertidumbre sobre cómo evolucionará la situación y la preocupación por nuestra salud y la de nuestros allegados.

A ello se añade que, en muchos casos, el estrés que deben soportar muchas personas en casa durante estas semanas es incluso mayor al habitual. Por ejemplo, es el caso de los padres y madres que han de teletrabajar y, al mismo tiempo, cuidar de sus hijos, que también estudian desde casa.

Situaciones como esas, que ya comienzan a prolongarse en el tiempo, pueden llevar a un deterioro de la salud física y mental. Por ejemplo, se puede caer en estados prolongados de desesperanza, ansiedad, irritabilidad, cambios de ánimo o ánimo bajo, miedo o confusión, nerviosismo, etc. Otros síntomas habituales son el cansancio, la falta de concentración y la tendencia a los pensamientos nocivos.

Estas emociones pueden ser tan intensas que lleguen a bloquearnos física o mentalmente o a impedirnos llevar a cabo nuestras actividades diarias con normalidad. Para intentar evitarlo, podemos adoptar en nuestro día a día algunos hábitos que podrán hacernos más llevadera la situación y podrán ayudarnos gestionar el estrés y las preocupaciones.

Una opción es aprender y practicar técnicas de relajación basadas en el control de la respiración y la relajación de los músculos, capaces de activar áreas del cerebro relacionadas con la atención y la resistencia al estrés. También está demostrado que la meditación y el mindfulnessayudan a contrarrestar este último y a manejar la ansiedad.

De igual modo, puede ser muy beneficioso disfrutar de la música: escucharla, tocar un instrumento, cantar… No importa si se nos da bien o mal; son conocidos desde la antigüedad los efectos terapéuticos de la música sobre el cuerpo y el estado de ánimo, sobre todo si es de ritmo lento y pausado, sin timbres agudos y no evoca recuerdos negativos.

Aprovechemos también para disfrutar de todas esas aficiones para las que normalmente no disponemos de tiempo: pintar, escribir, componer, tejer, hacer puzles… Igualmente, los juegos de mesa constituyen una excelente manera de distraernos, al tiempo que compartimos un rato con los nuestros.

Por último, intentemos evitar, dentro de lo posible, la sobreexposición a las pantallas, si bien es cierto que las videollamadas y chats sociales que nos conectan con nuestros seres queridos pueden aliviar nuestro aislamiento. Nuestra pareja, amigos y familiares pueden ser la mejor medicina contra el estrés y la desesperanza; si la cuarentena los mantiene alejados de nosotros, reservemos un ratito cada día para conectarnos con ellos y disfrutar de su compañía, gracias a las tecnologías.  

Vídeos

¿Qué significa tener buena salud?

Eduardo González Zorzano, asesor médico de Cinfa, comenta en esta entrevista en Navarra Televisión la percepción que tienen los españoles de su salud, y explica la necesidad de adoptar buenos hábitos tanto en la alimentación como en la práctica habitual de ejercicio físico.