Diarrea

¿Qué es la diarrea?
Se denomina diarrea al aumento de la frecuencia de las deposiciones (más de tres al día o un número mayor de lo normal para la persona), acompañado de una menor consistencia de éstas (más sueltas o líquidas). Suelen asociarse síntomas como dolor abdominal, necesidad urgente de defecar y, a veces, aparecen en las heces elementos como moco, sangre, pus y grasa.
Se trata de uno de los trastornos digestivos más frecuentes, y prácticamente cualquier persona ha sufrido a lo largo de su vida algún episodio de diarrea más o menos aguda.
La diarrea en sí misma no es una enfermedad sino un síntoma o signo de un trastorno digestivo o generalizado.
¿Qué tipos de diarrea existen?
En función de la frecuencia y duración podemos diferenciar tres tipos de diarrea:
- Diarrea aguda: cuando su duración es inferior a dos o tres semanas. Junto al aumento de las deposiciones aparecen también síntomas como malestar general, dolor abdominal, náuseas, vómitos y fiebre.
- Diarrea persistente: cuando dura entre dos y cuatro semanas.
- Diarrea crónica: la duración es superior a 30 días. Normalmente se asocia a trastornos digestivos subyacentes.
En función del mecanismo implicado:
- Diarrea osmótica.
- Diarrea secretora
- Diarrea de causa inflamatoria
- Esteatorrea
- Diarrea por tránsito intestinal acelerado
¿Cuáles son las causas de la diarrea?
Pueden existir muchas causas para la diarrea, aunque las diarreas agudas generalmente se deben a un proceso infeccioso que se adquiere por intoxicación alimentaria o por contacto con personas infectadas. Las diarreas infecciosas pueden ser víricas, las más comunes, bacterianas (sobre todo por intoxicación alimentaria) o por protozoos (en caso de viajes a países exóticos).
Las diarreas crónicas suelen estar relacionadas con enfermedades preexistentes de base. Son habituales las producidas por intolerancias alimentarias (como intolerancia a la lactosa), celiaquía, o bien por enfermedades inflamatorias del intestino como la enfermedad de Crohn. En ocasiones se relacionan con alteraciones del ritmo intestinal como en el síndrome del intestino irritable, o por toma de determinados medicamentos, como la disbiosis (alteración de la microbiota) por toma de antibióticos.
Además, algunas personas pueden padecer diarrea como consecuencia de estar atravesando situaciones de estrés y ansiedad.
¿Y sus síntomas?
El principal síntoma que indica que estamos ante un caso de diarrea es el hecho de que las deposiciones se tornan menos consistentes e incluso líquidas, y que aumenta su número durante el día.
Además, no es infrecuente que las diarreas también causen en el paciente intolerancia a la comida, malestar, dolor abdominal o fiebre.
Por otro lado, uno de los mayores peligros de la diarrea es la deshidratación, que puede resultar especialmente grave en niños y personas de edad avanzada. Los signos generales de deshidratación son: sensación de sed, menor frecuencia para orinar, piel seca, fatiga y color en la orina más intenso de lo habitual. En los niños, los signos de deshidratación incluyen también la sequedad de boca y lengua, llorar sin lágrimas aparentes, fiebre alta, irritabilidad, piel que cuando se pellizca no vuelve a su posición inicial e incluso los pañales no aparecen mojados después de 3 horas. En personas mayores se puede producir además confusión y somnolencia.
Dicha deshidratación se produce por una menor absorción de líquidos y nutrientes a nivel intestinal y, por tanto, una pérdida excesiva de éstos a través de las heces.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de la diarrea depende de si es aguda o crónica. La mayor parte de las diarreas agudas son de origen viral por lo que el tratamiento se basa en la rehidratación oral y el uso de antitérmicos si hubiera fiebre. La mayor parte de los casos se resuelve espontáneamente en un plazo de 4 a 7 días. Es importante que la rehidratación sea con soluciones de rehidratación desarrolladas al efecto o con agua. Debe evitarse el uso de bebidas isotónicas ya que están formuladas para la rehidratación por pérdida por sudor, con composición diferente a las diseñadas para diarrea y/o vómitos. En los lactantes debe extremarse el cuidado para evitar la deshidratación y no suspenderse la lactancia salvo que lo indique el pediatra.
Si la fiebre es muy alta, la diarrea no cede, o si aparece sangre en heces es conveniente consultar con el médico/a para evaluar una posible etiología bacteriana que, en ocasiones, requiere del uso de antibióticos.
En las diarreas crónicas debe investigarse la causa subyacente y tratar esta (por ejemplo retirada de ciertos azucares en personas con intolerancia o de gluten en celiaquía, o tratamiento de una enfermedad de base como autoinmunes o síndrome del intestino irritable).
10 consejos para prevenir y tratar la diarrea
La alimentación es el aspecto que más hay que cuidar a la hora de prevenir y tratar una diarrea, por lo que tener en cuenta qué alimentos consumimos, junto con otras recomendaciones dietético nutricionales nos ayudará a no caer tan fácilmente en este problema y, posteriormente a recuperarnos lo antes posible.
- 1. No es necesario modificar la dieta
La dieta debe adecuarse al apetito de la persona con el cuadro diarreico en las diarreas agudas. Debe evitarse el consumo de grasas y azúcares rápidos y el exceso de fibra. La cantidad y tipo de alimento debe adecuarse a los requisitos del paciente y dejar que demande poco a poco el alimento. En diarreas crónicas debe reducirse el consumo de fibra en exceso. Dependiendo de la causa, por ejemplo en intolerancias alimentarias, debe eliminarse el causante de la intolerancia y seguir la dieta prescrita por el profesional sanitario. - 2. Fruta en todas sus formas
Consume fruta madura, pero evita la piel. También puedes tomarla cocida o al horno, evitando los zumos y almíbares por su alto contenido en azúcar. - 3. Dieta sin grasas y azúcares.
Limita el consumo de grasas y azúcares escogiendo técnicas culinarias que aporten poca grasa al alimento (hervido, vapor, escalfado, rehogado con poco aceite, plancha, horno, papillote) y reduciendo el consumo de alimentos más grasos (mantequilla, margarina, nata, crema de leche, salsas grasas, aguacate o aceitunas). - 4. Salvo en el caso de intolerancia a la lactosa, los lácteos no están contraindicados.
Puedes tomar leche y sus derivados siempre que se eviten aquellos que son grasos (queso curado o nata) o con alto contenido en azúcares (por ejemplo yogures azucarados). - 5. Vigila la temperatura de la comida.
Intenta tomar los platos a temperatura ambiente o templados y evitar las temperaturas extremas, porque estimulan el ritmo intestinal. - 6. Hidrátate bien.
Bebe entre 1,5 y 2 litros al día, ya sea de agua, infusiones o caldos de verduras. Y si ya estás sufriendo diarrea, toma sueros, agua con limón o, preferiblemente sueros de rehidratación oral. Evita las bebidas isotónicas porque están formuladas para la pérdida de agua y sales por sudor, con composición diferente a la pérdida por diarrea o vómitos. - 7. Al principio, poca cantidad.
Poco a poco, y siempre y cuando el cuerpo pueda tolerarlos, podemos ir introduciendo los alimentos. Debemos evitar alimentos grasos, azucarados o especiados en exceso. - 8. Cuidado con la automedicación.
Si la diarrea se intensifica, lo más adecuado es acudir al médico y no recurrir por nuestra cuenta a fármacos. El especialista nos recomendará el tratamiento más adecuado. - 9. Máxima precaución si vas a viajar al extranjero.
En países en vías de desarrollo procura no consumir frutas sin pelar, ensaladas, verduras, carnes o pescados crudos o poco cocinados; evita el marisco, mayonesas, cremas y leche o derivados que no ofrezcan garantías sanitarias suficientes; restringe el consumo de productos de pastelería y helados, porque su conservación puede no ser la apropiada; y no consumas alimentos de puestos ambulantes, ya que no suelen reunir las garantías suficientes. En cuanto a los líquidos, es importante que el agua para beber sea adecuadamente potabilizada, o bien embotellada y abierta delante del consumidor final, al igual que los refrescos comerciales, que sí son bebidas recomendables en estos lugares, así como el café, porque se han elaborado con agua previamente hervida. Hay que evitar las bebidas con hielo porque éste ha podido procesarse con agua no saludable y puede contener bacterias o virus que sobreviven a la congelación. - 10. Determinados casos exigen la visita a un médico.
Independientemente de la causa de la diarrea, las personas mayores de 65 años y menores de 3 años deben acudir al médico si las medidas higiénico-dietéticas no han funcionado en 24-48 horas. También, ante cualquier síntoma de deshidratación o si existe sangre o moco en las heces; vómitos fuertes; fiebre alta; diarrea de dos o más semanas de evolución; cuando el paciente presenta alguna enfermedad que se pueda descompensar con la diarrea (diabetes, hepatopatía…); cuando el paciente haya estado de viaje en alguna zona de especial riesgo o cuando la diarrea se pueda relacionar directamente con la toma de algún alimento o bebida.
Fuentes
- Federación Española del Aparato Digestivo (FEAD).
- Departamento Médico de Laboratorios Cinfa.
- Cinfasalud. Diarrea del viajero, por Julio Maset, médico de Cinfa. Publicado el 17 de junio de 2019. Modificado el 25 de septiembre de 2019.
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.



