Diástasis abdominal

Publicado el 8 junio, 2026
¿Qué es?

¿Qué son los rectos abdominales y cuál es su función?

El recto abdominal es un músculo integrado por dos partes simétricas que cubre la superficie frontal del abdomen -desde las costillas hasta la parte superior del pubis-. En condiciones normales, las dos partes están firmemente unidas entre sí por la línea alba, una banda estrecha y gruesa de tejido conectivo.

Junto con los músculos oblicuos y el transverso, los rectos forman la pared abdominal anterolateral, encargada de la flexión y rotación del tronco, así como de contener y proteger las vísceras abdominales, especialmente las del aparato digestivo.


¿Qué es la diástasis abdominal?

La diástasis abdominal —también denominada diástasis de rectos o diástasis del recto abdominal— es la separación excesiva entre los dos rectos abdominales debido al adelgazamiento o estiramiento de la línea alba, lo que da lugar al debilitamiento de la pared abdominal.

Se puede producir en circunstancias en las que aumentan la presión intraabdominal como el embarazo, la obesidad o la actividad física intensa, que lo que da lugar a que los rectos se separen entre sí.

Aunque la diástasis abdominal no suele manifestarse con síntomas, puede aparecer en algunos casos un bulto o protuberancia en el centro del abdomen, que puede llegar a confundirse con una hernia. Asimismo, puede haber dolor lumbar, molestias al realizar actividades cotidianas que requieren fuerza abdominal como levantar objetos y sensación de falta de fuerza en la pared abdominal. En los casos más severos, esta afección puede llegar a mermar la calidad de vida de la persona que la padece.

De ser necesario tratamiento, en los casos leves el tratamiento se basa en la realización de ejercicios de fisioterapia personalizados, mientras que los casos más severos pueden requerir una intervención quirúrgica.


¿A quién afecta?

Aunque es muy difícil conocer la incidencia real de la diástasis abdominal, ya que la separación entre rectos solo se hace evidente a nivel clínico a partir de los tres centímetros, según el Hospital Clinic de Barcelona, se estima que la presentan dos de cada tres mujeres en el posparto y una de cada tres personas con sobrepeso u obesidad.


¿Por qué se produce la diástasis abdominal?

La diástasis del recto abdominal puede estar provocada por las siguientes causas:

  • El embarazo. Por una parte, el crecimiento del feto dentro del útero ejerce presión sobre los músculos abdominales y, por otra parte, los cambios hormonales aumentan la elasticidad de los tejidos. Todo ello puede debilitar la línea alba, especialmente en embarazos múltiples o consecutivos.
  • Parto prematuro. Los músculos abdominales de los bebés prematuros pueden no estar suficientemente desarrollados, pudiendo presentarse la diástasis en el periodo postnatal.
  • Obesidad: El exceso de peso ejerce presión constante sobre los músculos abdominales.
  • Esfuerzos físicos excesivos. Algunos tipos de ejercicios incorrectamente llevados a cabo aumentan la tensión intraabdominal. Por ejemplo, el levantamiento de pesas realizado sin una técnica adecuada.
  • Dolencias como la ascitis (acumulación de líquido en abdomen), la tos crónica o enfermedades del tejido conectivo.
  • El uso habitual de corticoides.
  • Edad. El envejecimiento genera la pérdida de elasticidad del tejido conectivo.

¿Con qué síntomas se manifiesta?

En los casos leves y moderados, la diástasis abdominal puede constituir tan solo un problema estético o, aunque no suele ser habitual, puede manifestarse con los siguientes síntomas.

  • Un bulto o protuberancia que aparece en la línea media del abdomen por encima del ombligo cuando la persona está en pie o cuando contrae los músculos al realizar un esfuerzo, pero que desaparece cuando se tumba. Puede ser especialmente visible cuando se lleva a cabo ejercicio físico.
  • Dolor lumbar a causa de la falta de soporte provocada por la separación los músculos abdominales.
  • Molestias al realizar actividades o gestos cotidianos que requieren fuerza abdominal como toser, levantar objetos o realizar ejercicio físico.
  • Sensación de falta de fuerza en el centro del cuerpo y de debilidad en la pared abdominal que, por ejemplo, puede dificultar mantener la postura erguida.

¿Qué complicaciones puede generar?

En los casos más graves, en los que la separación entre los rectos es mayor, pueden presentarse complicaciones que alteran la calidad de vida como las siguientes:

  • Dolor crónico en el abdomen y la región lumbar, debido a la falta de soporte muscular adecuado.
  • Problemas posturales y de movilidad, consecuencia de la debilidad del núcleo abdominal.
  • Disfunciones de suelo pélvico como incontinencia urinaria, prolapsos y dolor pélvico.
  • Alteraciones en el funcionamiento intestinal como estreñimiento o inflamación.
  • Riesgo de hernias abdominales en casos graves. Puede aparecer un orificio herniario umbilical o epigástrico debido a la debilidad de la zona, que impide a la pared abdominal contener las vísceras.

¿Cómo se puede tratar?

Las mujeres embarazadas con diástasis de rectos no necesitan habitualmente tratamiento, ya que, en las primeras ocho semanas tras el parto, se suele producir una recuperación progresiva de manera natural.

Cuando persiste tras el embarazo o la diástasis llega a alterar la vida cotidiana de la persona que la sufre, puede recurrirse a dos tipos de tratamiento:

  • Conservador. Se basa en la realización de ejercicios personalizados de fisioterapia, con la supervisión de un profesional especializado. En concreto, están recomendados los ejercicios hipopresivos, los puentes y la respiración diafragmática. En cambio, se han de evitar los ejercicios abdominales tradicionales, las planchas sin supervisión de un profesional y el levantamiento de pesas pesadas. Asimismo, en algunos casos, puede ser necesario el uso de bandas o fajas abdominales.

    Por otra parte, mantener una postura adecuada y realizar ejercicios específicos para fortalecer el abdomen bajo supervisión profesional durante el embarazo puede ayudar prevenir la diástasis de rectos. En concreto, se recomienda la práctica regular de hipopresivos en esta etapa, al tiempo que deben evitarse los que ejerzan demasiada presión en la línea alba.
  • Quirúrgico. El objetivo de la intervención quirúrgica es cerrar la separación existente entre los músculos rectos del abdomen y restaurar la función abdominal reparando la línea alba. Solo debe ser considerada si existe también una hernia simultánea y si la separación entre los rectos es tan importante que supone un problema funcional.  

    En el caso de los bebés prematuros, la afección desaparece con el tiempo, aunque puede necesitarse una cirugía sí el niño ha desarrollado una hernia que haya quedado atrapada en el espacio entre los músculos.
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