Hiperuricemia

Publicado el 29 septiembre, 2025
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¿Qué es el ácido úrico?

El ácido úrico es un compuesto químico que se forma cuando nuestro metabolismo degrada las purinas, unas sustancias que se encuentran presentes de manera natural en el cuerpo y en algunos alimentos y bebidas.

Los valores habituales de ácido úrico oscilan entre los 3,5 y 6,8 miligramos por decilitro de sangre. Hasta este límite a una temperatura corporal de 37º, se disuelve en la sangre y se desplaza por el torrente sanguíneo hasta los riñones, que lo filtran y eliminan a través de la orina.


¿Qué es la hiperuricemia?

Se conoce como hiperuricemia o exceso de ácido úrico a una concentración de esta sustancia en la sangre mayor a 6,8 mg/dl. Concentraciones más altas pueden hacer que el ácido úrico no se solubilice bien en la sangre y tejidos y pueda dar lugar a que precipite formando cristales. Puede ser consecuencia tanto de que el organismo produzca demasiado ácido úrico como de que los riñones no puedan eliminarlo correctamente.

La mayoría de las personas con este trastorno no presentan síntomas al inicio. No obstante, si se mantiene en el tiempo, la hiperuricemia puede llevar a que el ácido úrico se acumule en las articulaciones y debajo de la piel y se formen microcristales de sal de ácido úrico —urato de sodio— con forma de aguja, lo cual se conoce como gota.

Además, estos cristales pueden formar cálculos en los riñones y, si no se trata la hiperuricemia, llegar a deteriorar la función renal.

El tratamiento suele basarse en medidas no farmacológicas como el control de la dieta, la pérdida de peso en caso de obesidad o el control periódico del nivel de ácido úrico en la sangre. En los casos graves de gota, es necesario recurrir al uso de fármacos.


¿A quién afecta?

En España, diferentes estudios estiman que un 7% de los varones adultos de entre 18 y 70 años son hiperuricémicos. De ellos, desarrollará gota un 4,1% de quienes presentan índices de ácido úrico en sangre de entre 8 y 8,9 mg/dl y el 30,5% de quienes tienen 10 mg/dl o más.


¿Qué provoca la hiperuricemia?

Como hemos visto, el ácido úrico puede estar provocado tanto por un exceso de producción por parte del organismo a partir de la ingesta de fuentes ricas en purinas, como por una menor eliminación de esta sustancia. Aunque a menudo son desconocidas, entre las causas del aumento de producción se encuentran las siguientes:

  • Seguir una dieta rica en alimentos o sustancias que potencian los niveles de ácido úrico. Entre ellos, el hígado, algunos mariscos, el pescado azul, los embutidos y las carnes rojas.
  • El abuso del alcohol, sobre todo de cerveza y de bebidas con fructosa como los refrescos.
  • Padecer psoriasis o enfermedad de Paget.
  • Sufrir una enfermedad tumoral, sobre todo, aquellas que afectan a la sangre como los síndromes mieloproliferativos o los síndromes linfoproliferativos.
  • Recibir un tratamiento de quimioterapia.
  • Padecer trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina.
  • Una pérdida brusca y significativa de masa muscular, que puede estar producida, por ejemplo, por una dieta estricta para perder peso.

En segundo lugar, pueden disminuir la eliminación de ácido úrico a través de la orina las siguientes causas:

  • El uso de diuréticos, de medicamentos con salicilato como la aspirina, de la vitamina niacina —ácido nicotínico— y de la ciclosporina, un fármaco que bloquea el sistema inmunitario.
  • Padecer insuficiencia renal u otras enfermedades que afecten a los riñones.
  • Alteraciones en el funcionamiento de la glándula tiroides como el hipotiroidismo.
  • Estar deshidratado.
  • En algunos casos, pueden existir factores genéticos que predispongan a una eliminación deficiente de la orina por el organismo.

¿Qué síntomas y complicaciones puede tener la hiperuricemia?

Como se comentaba al inicio, las personas con hiperuricemia no suelen experimentar síntomas, pero, si el exceso de ácido úrico se mantiene en el tiempo y se torna crónico, pueden desarrollarse las siguientes complicaciones en caso de no ser tratado:

  • Ataques de gota. Esta es, como se explicaba también al comienzo, una enfermedad provocada por el depósito de ácido úrico en el interior de las articulaciones, donde va formando una especie de pequeños cristales. Estos provocan síntomas como intenso dolor, inflamación, enrojecimiento y aumento de temperatura de la articulación, que se vuelve muy sensible al tacto. Normalmente, afecta al dedo gordo del pie, aunque puede inflamarse cualquier articulación.
  • Formación de cálculos en el riñón (nefrolitiasis), lo cual, a su vez, aumenta el riesgo de sufrir cólicos nefríticos. La presencia de estas piedras puede originar síntomas como dolor intenso en la parte baja de la espalda, dificultad para miccionar y sangre en la orina. Igualmente, los cálculos pueden causar obstrucción y daño renal.
  • Deterioro progresivo de la función renal —nefropatía por uratos—.

¿Cómo se trata la hiperuricemia?

El objetivo del tratamiento de la hiperuricemia es disminuir los niveles de ácido úrico en sangre para, a su vez, evitar quese deposite en las ar­ticulaciones. Suele basarse, en primer lugar, en la aplicación de medidas no farmacológicas como las siguientes:

  • El control de la dieta para reducir la presencia de alimentos muy ricos en proteínas de origen animal o en fructosa.
  • La prevención del sobrepeso o la pérdida de peso en caso de obesidad
  • La reducción o supresión del consumo de alcohol. Debe evitarse especialmente la cerveza.
  • La valoración del uso de algunos fármacos que pueden tener efecto en el nivel de ácido úrico como algunos diuréticos y los salicilatos.
  • Sobre todo en caso de presencia de cálculos en el riñón, deben ingerirse al menos dos litros diarios del líquido —si no existe contraindicación— para mejorar la excreción de ácido úrico a través de la orina.
  • El control periódico del nivel de ácido úrico en la sangre.

En segundo lugar, aunque no existe evidencia que avale el tratamiento farmacológico de la hiperuricemia, sí está indicado en los casos graves de gota el uso de los siguientes grupos de medicamentos:

  • Inhibidores de la xantina oxidasa, que reducen la producción de ácido úrico  
  • Uricosúricos. Incrementan la eliminación por parte del riñón del ácido úrico, aunque su uso es menos frecuente.
  • Así mismo, puede ser necesario recurrir a antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o a corticoesteroides para tratar el dolor y la inflamación.

Recomendaciones para mantener a raya el ácido úrico

Pueden consultarse diferentes consejos para prevenir el exceso de ácido úrico y consecuencias como la gota en esta página.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.