Labio leporino

¿Qué es el labio leporino?

Se trata de una anomalía congénita en la que no se produce el cierre natural de la línea media del paladar y/o del labio lo que crea el denominado labio leporino y/o paladar hendido. Estas anomalías están presentes en el momento del nacimiento (congénitas) y como consecuencia pueden interferir con la alimentación y desarrollo del habla. La hendidura suele ubicarse justo debajo de la nariz, en la porción central del labio, y puede estar acompañada de una abertura similar en el techo del paladar —lo que se conoce como paladar hendido—. Ambos se denominan fisuras orales.

A menudo, no se conoce el motivo de que se produzca, aunque, en algunos casos, el labio leporino es signo de síndromes genéticos como el síndrome de Down. Las causas también pueden ser ambientales como el consumo de tóxicos durante el embarazo por parte de la madre o la carencia de ácido fólico.

El labio leporino, además de desfigurar el rostro del bebé, puede impedirle alimentarse correctamente, ya que no puede cerrar los labios en torno al pezón cuando succiona, lo que puede causar una gran angustia en los padres. Al crecer, también puede crear dificultades para un correcto desarrollo del habla, así como problemas de índole social o emocional en el niño o niña.

Por fortuna, esta malformación puede corregirse con una técnica quirúrgica llamada queiloplastia. Aunque pueden requerirse varias intervenciones, suele obtener una gran mejoría tanto en la apariencia del bebé como en la funcionalidad de los labios y, de estar afectado, el paladar.


¿A quién afecta?

El labio leporino y el paladar hendido son uno de los defectos congénitos más frecuentes, ya que afectan a uno de cada 700 nacimientos, según la Academia Americana de Pediatría (AAP). Por otra parte, de acuerdo con Mayo Clinic, el labio leporino sin paladar hendido es más frecuente en hombres, mientras que, en mujeres, es más común el segundo sin que exista labio hendido.


¿Cuáles son sus causas?

En condiciones normales, los labios y la boca se forman entre las semanas cuatro y siete del embarazo, cuando los tejidos, que al principio están separados, crecen y se unen. Sin embargo, en caso de labio leporino, estos tejidos no han llegado a fusionarse en la línea media.

En la mayoría de los casos, se desconoce las causas exactas por las que esto ocurre. Por ello se habla de:

  • Causas sindrómicas (un 30% de los casos):
    • En estos casos se identifica, muchas veces a posteriori, una causa genética, generalmente anomalías cromosómicas como el síndrome de Down.
  • Causas no sindrómicas (un 70% de los casos)
    • El paciente no presenta anomalías asociadas o retrasos en el desarrollo. Pueden deberse a factores que influyen durante el embarazo o ambientales. En este se identifica el consumo de tóxicos durante el embarazo (alcohol, tabaco, drogas), el uso de determinados fármacos como anticonvulsivantes o exposición a determinadas sustancias químicas. También la carencia de ácido fólico u otros nutrientes podrían estar relacionados.

¿Qué síntomas y problemas produce?

El labio leporino puede ser completo o incompleto y unilateral o bilateral —afectar a uno o dos lados del labio superior—. En algunos casos, puede afectar también a la encía y/o a la nariz. En consecuencia, su aspecto puede variar desde una pequeña hendidura en el labio hasta una o dos fisuras completas que se prolongan hasta la base de la nariz y separan el lado derecho e izquierdo de la boca.

En algunos casos, como ya se ha mencionado, la brecha en el labio puede estar acompañada por paladar hendido, cambios en la forma de la nariz y dientes desalineados.

En función del tamaño de las aberturas, su presencia puede producir, a su vez, problemas de salud como:

  • Problemas dentales, en caso de que la hendidura afecte a la encía.
  • Dificultades para alimentarse y/o incapacidad del bebé para ganar peso.
  • Infecciones recurrentes en el oído —sobre todo, en caso de paladar hendido—.
  • Retraso en el crecimiento.
  • Retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje.
  • Problemas sociales, emocionales —como baja autoestima— y de comportamiento debidos tanto a las alteraciones en la apariencia como al estrés que puede generar la atención médica.

¿Cómo se trata el labio leporino?

El tratamiento es quirúrgico y puede variar en función de la gravedad de la hendidura, la edad, las necesidades del niño o niña y la presencia de paladar hendido u otros síndromes asociados o defectos congénitos. Por regla general, en caso de que exista únicamente labio leporino, se llevará a cabo una cirugía llamada queiloplastia entre los primeros tres y seis meses de vida, cuyo objetivo es cerrar la fisura y mejorar la forma y simetría del labio superior y de la nariz. Posteriormente, sobre todo en caso de paladar hendido, serán necesarias nuevas intervenciones.

Esta intervención permite mejorar la funcionalidad de los labios y la boca y, por tanto, la respiración, audición, habla y desarrollo lingüístico. En general, se obtiene un buen resultado y la mayoría de los niños y niñas afectados pueden llevar una vida saludable sin problemas a largo plazo.

En algunos casos, puede ser necesario el uso de tetinas de biberón diseñadas para que el bebé con labio leporino pueda mamar correctamente y el uso de ortodoncias especiales o cuidados dentales especiales, así como, cuando el niño o niña crezca, terapia del habla con un logopeda. Igualmente, puede requerir terapia psicológica.

Cómo prevenir el labio leporino

La probabilidad de que un bebé desarrolle hendiduras congénitas en los labios y/o en el paladar son menores si se toman las siguientes medidas:

  1. 1. Toma la cantidad adecuada de ácido fólico. Es conveniente que ingieras suplementos de este nutriente antes de un embarazo planificado y durante el primer trimestre de este. Además de reducir el riesgo de labio leporino y paladar hendido, te ayudará a prevenir en tu bebé otros defectos congénitos en el cerebro y la columna vertebral.
  2. 2. Prescinde del tabaco y el alcohol durante el embarazo. El consumo de estas y otras sustancias tóxicas aumentan el riesgo de labio leporino en los bebés.
  3. 3. Solicita asesoramiento genético. En caso de antecedentes familiares, puede ser beneficioso consultar a un profesional, ya que los genes anómalos pueden estar relacionados con el desarrollo de esta malformación.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.