Lipedema

Publicado el 6 julio, 2026
¿Qué es?

¿Qué es el lipedema?

El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido adiposo que se caracteriza por la acumulación anómala de grasa subcutánea  en zonas concretas del cuerpo. Habitualmente empieza en las caderas y desciende a piernas. En algunos casos se puede dar lipedema en brazos pero no en manos, pies y tronco.

A pesar de que fue reconocida como enfermedad en 2028 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de que se trata de una afección muy común, sigue siendo muy desconocida e infradiagnosticada. Por este motivo, se llega a confundir con obesidad, linfedema, paniculopatía edemato-fibroesclerótica —conocida popularmente como celulitis—, elefantiasis y enfermedades cardiovasculares.

No se conoce la causa exacta de la proliferación e inflamación de las células grasas en caderas y muslos, pero sí parecen estar involucrados en su aparición factores genéticos y hormonales, así como otros que la empeoran como la obesidad, el sedentarismo y la insuficiencia linfática y venosa.

Entre otros síntomas, provoca un aumento de volumen simétrico de las extremidades inferiores —y a veces en las superiores—, que adquieren con frecuencia un tamaño desproporcionado respecto al resto del cuerpo. Puede manifestarse también con síntomas como dolor e hinchazón y, en los casos más graves, puede llegar a limitar la movilidad y la calidad de vida de quien lo padece, principalmente mujeres.

Aunque no existe cura para el lipedema, sí hay tratamientos que ayudan a controlar los síntomas. En función del grado de afectación de la enfermedad, pueden basarse en terapias conservadoras como el uso de medias compresoras, el drenaje linfático manual y una alimentación antiinflamatoria. En caso de que estas no mejoren la afección, puede recurrirse a distintas técnicas quirúrgicas como la liposucción y la lipectemía.


¿A quién afecta?

De acuerdo con datos del Hospital Clínic de Barcelona, esta enfermedad afecta aproximadamente a un 5% de las mujeres. Suele comenzar durante la pubertad y puede intensificarse tras cambios hormonales provocados por el embarazo o la menopausia.


¿Qué tipos de lipedema existen?

Según la clasificación de Schingale, existen cinco tipos de lipedema en función las zonas del cuerpo afectadas:

  • Tipo I: el tejido adiposo se acumula en nalgas y muslos.
  • Tipo II: el lipedema afecta a caderas y rodillas, principalmente en la cara interna.
  • Tipo III: la enfermedad se extiende desde las caderas hasta los tobillos.
  • Tipo IV: los brazos, antebrazos y piernas están afectados.
  • Tipo V (lipolinfedema). Están afectadas las piernas y existe un componente linfático secundario asociado.

¿Cuáles son sus grados?

Existen tres grados de afectación del lipedema:

  • Grado I: la superficie de la piel es regular y blanda, aunque se pueden palpar nódulos de grasa.
  • Grado II: la superficie de la piel es irregular y dura.
  • Grado III: la superficie de la piel es adiposa, sobre todo en caderas y tobillos, donde abundan nódulos de grasa palpables de tamaño variable.

¿Qué causa el lipedema?

El lipedema se produce cuando la grasa de caderas y muslo proliferan y se inflaman. Aunque no se conoce a ciencia cierta la causa, sí parecen estar involucrados factores como los siguientes.

  • Genéticos. Esta enfermedad puede ser hereditaria, por lo que los antecedentes familiares aumentan el riesgo de padecerla.
  • Hormonales. Los cambios hormonales que se producen en la pubertad, el embarazo y la menopausia, así como los que conllevan enfermedades como la diabetes tipo II, el hipotiroidismo o el síndrome de ovario poliquístico pueden estar asociados a la aparición del lipedema.
  • Obesidad. El aumento de peso acusado puede aumentar el riesgo de sufrir la afección.
  • Estilo de vida sedentario. La falta de práctica regular de ejercicio, sobre todo si a ello se suma una dieta poco saludable aumenta el riesgo de padecer lipedema.

¿Con qué síntomas se manifiesta?

Aunque varían de una persona a otra, el lipedema puede manifestarse con algunos o todos de los siguientes signos y síntomas:

  • Acumulaciones de grasa desproporcionadas y desiguales, que aparecen de forma simétrica en caderas, ambas piernas y, en ocasiones, también en los brazos.
  • Desproporción de las extremidades respecto al resto del cuerpo y las manos y pies.
  • Presencia de celulitis y/o bultos y protuberancias en la textura de la piel.
  • Dolor persistente o sensibilidad al tacto en las zonas afectadas.
  • Retención de líquidos en piernas y en brazos —si estos están también afectados—.
  • Pérdida de elasticidad y mayor fragilidad de la piel, lo que incrementa la aparición de heridas y hematomas.
  • Pesadez y sensación de piernas cansadas sin aparente explicación.
  • Temperatura más baja en las extremidades.
  • Inflamación que empeora con el calor, al final del día o después de periodos prolongados de pie.

Debe destacarse también que las dietas restrictivas en calorías no surten apenas efecto sobre la grasa de lipedema.


¿Qué complicaciones puede tener?

El lipedema puede causar complicaciones como las siguientes:

  • Dificultad progresiva para moverse debido, al dolor al volumen excesivo de las extremidades o a la gran cantidad de grasa que se acumula en torno a las articulaciones.
  • Linfedema (retención de líquido en tejidos).
  • Problemas vasculares graves.
  • Celulitis y otras infecciones cutáneas.

Asimismo, según la Asociación de Afectadas de Lipedema de España (ADALIPE), se ha observado que las personas con esta enfermedad tienen más posibilidades de padecer síndrome de ovarios poliquístico, colon o intestino irritable, alteraciones de la glándula tiroides, fibromialgia, obesidad y psoriasis.


¿Cómo se trata?

Aunque el lipedema no tiene cura, existen diferentes líneas de tratamiento que pueden aliviar el dolor, frenar su progresión, mejorar la movilidad y prevenir complicaciones como el linfedema.

En primer lugar, pueden basarse en medidas conservadoras como las siguientes:

  • Uso de medias de compresión. Estas prendas contribuyen a ralentizar el crecimiento de las células grasas, estimular el sistema linfático, reducir la sensación de pesadez y el dolor, y controlar el avance al siguiente estadio del lipedema. Debe ser el especialista vascular o rehabilitador quien indique el grado de compresión apropiado para cada caso y deben confeccionarse con tejido plano y a medida en una ortopedia.
  • Drenaje linfático manual. Realizados por fisioterapeutas especializados, se lleva a cabo a través de masajes que activan la circulación linfática para conseguir una mejor y más rápida evacuación del exceso de líquido que produce el edema. Puede combinarse con vendajes de compresión multicapa y ejercicio físico para optimizar el resultado.
  • Fisioterapia. Existen diversas técnicas que, aplicadas por profesionales y adaptadas a las necesidades de cada persona, pueden contribuir a reducir la inflamación.
  • Practica regular de ejercicio físico. Son recomendables las actividades de bajo impacto para las articulaciones como actividades en el agua, yoga, pilates, caminar o la marcha nórdica. En general, es conveniente llevar un estilo de vida activo.
  • Dieta antiinflamatoria. Un dietista o nutricionista debe evaluar las necesidades de cada paciente y recomendarle la alimentación más adecuada para su caso. También puede ser beneficiosa una dieta que evite los picos glucémicos y de insulina, ya que esta estimula la formación de tejido graso, como, por ejemplo, la mediterránea.

Si las anteriores medidas no mejoran el lipedema, puede valorarse el tratamiento quirúrgico con el objetivo deeliminar las células adiposas alteradas. Con este fin, puede recurrirse a la lipectomía o a diversos tipos de liposucciones —basadas en técnicas quirúrgicas diferentes a las de liposucciones estéticas— como la liposucción tumescente, la liposucción asistida ultrasonidos (WAL) y la liposucción PAL.