Mitos sobre el cáncer

De la mano de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) abordamos algunos de los mitos más repetidos en torno al cáncer, así como información contrastada para evitar la desinformación.
¿Qué es el cáncer?
El término cáncer engloba un grupo numeroso de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales, que se dividen, crecen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo.
Las células normales se dividen y mueren durante un periodo de tiempo programado. Sin embargo, la célula cancerosa o tumoral “pierde” la capacidad para morir y se divide casi sin límite. Tal multiplicación en el número de células llega a formar unas masas, denominadas “tumores” o “neoplasias”, que en su expansión pueden destruir y sustituir a los tejidos normales.
Algunos cánceres pueden no formar tumores, como sucede típicamente en los de origen sanguíneo. Por otra parte, no todos los tumores son “malignos” (cancerosos). Hay tumores que crecen a un ritmo lento, que no se diseminan ni infiltran los tejidos los vecinos y se los considera “benignos”.
¿Cuántas personas padecen cáncer en España?
El cáncer sigue siendo una de las principales causas de morbi-mortalidad en el mundo y en España. En 2022 se diagnosticaron aproximadamente 18,7 millones nuevos casos de cáncer en el mundo (excluyendo los tumores cutáneos no melanoma) y el número de nuevos diagnósticos superará los 32 millones de casos nuevos al año para 2050.
En España, se estima que en 2025 se alcanzarán los 296.103 casos, según los cálculos de REDECAN, lo que supone un ligero incremento con respecto al año 2023.
El cáncer en España ha aumentado debido al crecimiento poblacional, al envejecimiento, y a la exposición a factores de riesgo como el tabaco, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo.
¿Cuáles son los principales mitos sobre el cáncer?
Son numerosos los mitos que relacionan el consumo de determinados productos, las costumbres o hábitos de vida e incluso pruebas médicas con la aparición del cáncer. Aquí resumimos algunos de los mitos más extendidos y respondemos con la evidencia científica hasta la fecha:
- Utilizar tintes provoca cáncer. En los últimos años, existe un especial interés por identificar los conocidos disruptores endocrinos, compuestos químicos que alteran el equilibrio hormonal que, a fin de cuentas, están implicados en regular todas las funciones del organismo. Estas sustancias se encuentran en diversos productos, como el bisfenol A en plásticos o los parabenos en líneas de cosmética (como los tintes).
La conclusión de los investigadores no sugiere que el riesgo de cáncer de mama haya aumentado por el uso de estos productos. Sugieren que estos productos químicos podrían jugar un papel en la carcinogénesis de este tumor. No obstante, es importante recalcar que se trata de riesgos relativos y no causalidad directa. Es decir, pueden existir otros factores de confusión implicados (este estudio ajusta por antecedentes ginecológicos, etnia, hábito tabáquico, consumo de alcohol e índice de masa corporal) y que, además, no se trata de señalar a los tintes en general, sino de alguna(s) sustancia(s) en su composición que estaría implicada(s). Es por ello que se identifica a los tintes vegetales o semipermanentes como de menor riesgo. Además, debido a los estrictos criterios y necesidad de grandes muestras poblacionales de los estudios epidemiológicos, la posibilidad de obtener conclusiones definitivas se dificulta y de ahí que los resultados no siempre vayan en la misma dirección.
- El ayuno intermitente favorece a los pacientes de cáncer. Las dietas restrictivas no son adecuadas para todos los pacientes con cáncer y deben evitarse especialmente en aquellos con alto riesgo de desnutrición. Actualmente, no existe evidencia sólida que respalde su uso en ningún subgrupo de pacientes con cáncer. El ayuno intermitente puede causar cetosis, un estado en el que el cuerpo necesita recurrir a vías alternativas para obtener energía. Esto ocurre porque hay un déficit entre las necesidades energéticas y el aporte calórico. Son necesarios estudios amplios y controlados que confirmen el beneficio objetivo del ayuno en los pacientes con cáncer, para descartar posibles factores confusores. Además, es fundamental tener en cuenta que ciertas características de los pacientes con cáncer pueden dificultar llevar a cabo el ayuno y puede tener efectos adversos en ellos, y es por tanto difícil realizar una recomendación generalizada sobre los beneficios del ayuno en pacientes oncológicos.
- Las dietas bajas en azúcares son recomendables para pacientes con cáncer. Los procesos de desarrollo de un cáncer (carcinogénesis) y de respuesta/resistencia a los tratamientos son extremadamente complejos, y en ellos intervienen multitud de factores intracelulares, inmunólogicos, factores del paciente y externos, como la dieta o hábitos de vida. Es por ello que una intervención como la dieta baja en azúcares, aunque pueda ser beneficiosas, no son una cura para el cáncer. Sin embargo, es importante evitar los azúcares procesados presentes en alimentos como la bollería industrial, bebidas azucaradas, golosinas y otros productos ultraprocesados.
- La depresión o el estrés favorecen el avance del cáncer en pacientes. Hasta la fecha, no se ha demostrado un impacto significativo de estas situaciones en el avance del cáncer. Aunque el estrés mantenido puede inducir cambios hormonales y en el sistema inmune con una cierta inmunosupresión, los mecanismos de carcinogéneis son extremadamente complejos con la participación de multitud de factores que interrelacionan.
¿Qué recomendaciones seguir para no caer en mitos sobre el cáncer?
Tanto para la población general como en el caso de pacientes y familiares de pacientes de cáncer, es importante recibir información veraz, contrastada y con base científica. Para ello, ante cualquier duda o falta de información, lo recomendable es acudir a su especialista médico para obtener respuestas a las preguntas que puedan surgir.
Fuentes
- Elaborado por SEOM
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.



