Piojos

¿Qué es la pediculosis?

La pediculosis es la infestación del cuero cabelludo y pelo humano por piojos y puede afectar a cualquier persona. Actualmente, constituye un problema de salud pública en todo el mundo y está considerada como una de las afecciones más contagiosas, junto al resfriado común.

A pesar de que la pediculosis no genera trastornos graves para la salud ni es foco de enfermedades, su gran capacidad de propagación, sobre todo en el entorno escolar, provoca cierta angustia en los padres, por el estigma social de los piojos y los recursos económicos y el tiempo que su tratamiento consume.


¿Cómo son los piojos?

El Pediculus humanus capitis o piojo de la cabeza es un parásito cuyo huésped es siempre un humano. Para poder alimentarse de su sangre, infesta su pelo y cuero cabelludo. Se alimenta cada cuatro o seis horas, por lo que no puede sobrevivir durante mucho tiempo (generalmente, más de dos días) fuera de su huésped. Sobre todo, invade las zonas de detrás de las orejas y la parte posterior de la cabeza, ya que en ellas la temperatura es la más apropiada para su supervivencia.

El piojo tiene seis patas, en cuyos extremos hay pinzas y con las que se aferra al cabello y se desplaza. Cuando ya es adulto, tiene una forma alargada y aplanada. Su color es parduzco, y su tamaño varía entre los 2,4 y los 3,3 milímetros de las hembras y los 2,1 y 2,6 de los machos, por lo que son visibles a simple vista.

Los piojos no vuelan ni saltan.

¿Y las liendres?

El piojo se reproduce sexualmente. Una vez fecundada, la hembra adhiere al pelo un solo huevo mediante una sustancia pegajosa. Ese conjunto de huevo y sustancia adherente, de forma ovalada, color blanquecino y unos 0,8 milímetros, se denomina liendre.

A los siete días aproximadamente, el huevo eclosiona y libera a un adulto joven o ninfa, que se engancha al tallo del cabello. La ninfa tiene una forma similar a la del piojo adulto, pero es de menor tamaño y transparente. Tras siete o diez días, la ninfa se convierte ya en un piojo adulto. Después, solo son necesarios uno o dos días más para que las hembras puedan ser fecundadas y efectúen las primeras puestas. La hembra adulta del piojo puede llegar a poner trescientos huevos durante su ciclo vital de 30 días.


¿Existen factores de riesgo para tener piojos?

La presencia del piojo de la cabeza no está relacionada con la falta de higiene ni depende del nivel socioeconómico. Sí se ha comprobado que los niños en edad escolar y los adolescentes corren mayor riesgo de contraer pediculosis por su comportamiento social de mayor contacto.

También las niñas tienen más probabilidades que los niños de contagiarse de piojos, debido, sobre todo, a que su forma de relacionarse las lleva a un contacto más frecuente y prolongado entre cabezas y a que la largura del cabello puede favorecer la transmisión al suponer una mayor superficie de contacto. Además, las niñas son más proclives que los niños a intercambiar gorros o accesorios para el pelo, lo cual supone, a su vez, la segunda vía de contagio más frecuente.

Por último, también hay evidencia de que los piojos son más frecuentes en el pelo fino que en pelos más gruesos como el rizado.


¿Cómo se transmiten los piojos?

Los piojos pueden contagiarse de diversas maneras:

  • Contacto directo cabeza con cabeza: es la vía más frecuente, ya que, dado que estos parásitos no saltan ni vuelan, sino que se desplazan rápidamente por el cabello, ha de producirse un verdadero contacto para que el piojo pueda asirse a los pelos del nuevo huésped. Es fácil que este contacto se produzca mientras los niños juegan, practican deporte o actividades en grupo y se relacionan.
  • Compartir objetos que se usan en la cabeza: esta vía es menos frecuente y en ella, el insecto se traslada a través del intercambio de objetos contaminados que implican el contacto directo con la cabeza, como gorros, bufandas, pañuelos, peines, cepillos, horquillas o gomas de pelo, toallas e, incluso, el casco de la moto.
  • A través de otros objetos o superficies: aunque es menos probable, el intercambio del parásito puede tener lugar también al compartir armario o ropa con personas que ya tengan piojos o si, por ejemplo, nos recostamos sobre una almohada, cama o sofá que haya usado antes una persona con piojos. En esta vía, cuanto mayor sea el número de piojos, mayores posibilidades hay de que alguno de ellos pueda ser transportado en ropa u objetos y, también, de que pase a otro huésped.

Además, hay que saber que los piojos no se transmiten a través del agua, por lo que no pueden contagiarse en un baño en una piscina o en el mar, pero tampoco mueren ni se desprenden durante la ducha o el baño. El contagio por la arena y el césped también sería algo excepcional, y hay que tener claro que los animales domésticos como los perros, gatos y conejos no portan piojos, pues la especie que afecta al ser humano es exclusiva de este.


¿Qué síntomas producen los piojos?

A menudo, la pediculosis no produce síntomas. Si los hay, el más frecuente es el picor fuerte y persistente en el cuero cabelludo, que suele comenzar de una a cuatro semanas después de la infestación y resultar más acentuado en el cuello y detrás de las orejas. Este prurito está causado por la saliva que el piojo inocula en el cuero cabelludo al alimentarse, cuya función es evitar la coagulación de la sangre. En la mayoría de las personas, suele provocar una pápula (pequeña hinchazón) rojiza.

En casos poco frecuentes, si el rascado es demasiado intenso, puede haber irritación, eccema y excoriación del cuero cabelludo, lo cual puede desembocar en una infección bacteriana con inflamación local. A su vez, ello puede dar lugar a fiebre, costras e inflamación de los ganglios linfáticos.

Uno de los síntomas de la pediculosis es el picor fuerte en el cuero cabelludo.

Otros posibles síntomas de la pediculosis son: cefalea, alteración del sueño por el picor -los piojos de la cabeza son más activos en la oscuridad-, malestar e irritabilidad a consecuencia de la falta de descanso, así como, en los casos más extremos, afectación emocional por rechazo a la infestación.


¿Afecta tener piojos a la esfera emocional?

Por un lado, la vergüenza que genera esta creencia errónea es la culpable de que, por un lado, algunos padres no comuniquen al colegio que sus hijos tienen piojos, lo que impide que se tomen medidas de prevención adecuadas y se lleve a cabo un tratamiento precoz. Y así, las infestaciones se extienden y se hacen más graves.

Y por otro, desemboca en que todavía se estigmatice, a veces inconscientemente, a los niños y niñas que tienen piojos, agravando su malestar psicológico y pudiendo suponer para ellos también trastorno emocional. Y es que, uno de cada cuatro progenitores cree que tener piojos afecta emocionalmente a sus hijos e hijas y un 43,5% reconoce que el que sus hijos tengan piojos les afecta psicológicamente a ellos como padres.

Para evitar estos aspectos, es imprescindible normalizar la pediculosis como un problema más de salud fácilmente atajable y del que debe hablarse sin tabús y con información clara al respecto.

¿Cómo se detectan los piojos?

Aunque los piojos no transmiten enfermedades, es crucial prevenir, detectar y eliminar el problema con diligencia para frenar y atajar las infestaciones. La práctica preventiva más eficaz es el diagnóstico precoz. Este se lleva a cabo mediante la revisión periódica de la cabeza en busca de liendres y piojos.

Es conveniente realizar estas revisiones de forma regular, especialmente en niños de entre 3 y 12 años, intensificarlas cuando comienza el periodo escolar y darles máxima prioridad si tenemos noticia de que puede haber infestaciones en nuestro entorno o si nuestro hijo o hija manifiesta síntomas como picor del cuero cabelludo.

La lendrera es la mejor aliada a la hora de efectuar una revisión en profundidad del cabello de toda la familia. Se trata de una especie de peine con dientes largos -de entre 3 y 5 centímetros- que, gracias a su punta redondeada, no arañan el cuero cabelludo. Preferiblemente, ha de usarse una de púas metálicas, que no estén separadas entre sí más de 2 milímetros.


¿Cómo realizar correctamente la revisión del cabello?

Para llevar a cabo correctamente la revisión del cabello, deben seguirse los siguientes pasos:

  • 1. Buscar el momento y lugar adecuados para la inspección: Dado que es un proceso que ha de realizarse con detenimiento y minuciosidad, es importante que tanto los niños como la persona que vaya a realizar la revisión estén sentados como comodidad y que se cuente con una iluminación adecuada –a ser posible, luz natural-.
  • 2. Humedecer el pelo con agua y desenredarlo. Porque los piojos se mueven con mayor dificultad en el pelo mojado.
  • 3. Colocar un paño blanco en los hombros. Para ayudar a detectar las liendres o piojos que puedan caer sobre él.
  • 4. Peinar con una lendrera el pelo, mechón a mechón y de abajo arriba. Para ello, se ha de separar el cabello por secciones e ir pasando la lendrera por cada mechón, desde la raíz a la punta. Se sujeta el fragmento de pelo elegido con una mano, mientras con la otra se introduce la lendrera lo más cerca posible del cuero cabelludo y, sin soltar el extremo del mechón, se tira lentamente de la lendrera a lo largo del pelo, de abajo arriba, y se repite el procedimiento varias veces sobre el mismo mechón. Los fragmentos de pelo ya revisados deben ir apartándose o sujetándose con una pinza para que no se mezclen con los que no han sido inspeccionados. Esta operación ha de realizarse con detenimiento y si durante el proceso el pelo se seca demasiado, puede humedecerse de nuevo con un rociador. Es necesario hacer especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, donde hay mayor probabilidad de divisar los insectos, así como la zona del cabello que se halla a 3 o 4 milímetros de la raíz, donde suelen estar las liendres vivas.
  • 5. Tras la revisión de cada mechón, se ha de inspeccionar a trasluz la lendrera y revisar el paño para comprobar la presencia de piojos o liendres. También puede pasarse por la lendrera un papel, pañuelo o toallita blancos y revisar su contenido.
  • 6. Limpiar la lendrera y peines al finalizar la revisión. Para ello, se han de poner bajo un chorro de agua muy caliente o limpiarse con un pañuelo o toallita desechable. A continuación, se han de aclarar en agua jabonosa y secar cuidadosamente.

Tras esta revisión, los miembros de la familia que no estén infestados nunca deben tratarse con pediculicidas, pero sí es conveniente que utilicen productos repelentes de piojos mientras exista riesgo de contagio. Igualmente, es recomendable poner en marcha algunas medidas preventivas para evitar la infestación, que detallamos en la pestaña correspondiente a PREVENCIÓN.

Para eliminar los piojos es conveniente la realización de revisiones con lendrera.

¿Cómo se confirma que alguien tiene piojos?

Podemos considerar que el diagnóstico es positivo y que hay infestación por pediculosis cuando al revisar la lendrera y el paño, al menos se observa o captura un piojo vivo -ninfa o adulto- o liendre. Hay que saber que las liendres presentan resistencia al intentar separarlas del pelo al que están fijadas y solo es posible desprenderlas con la lendrera o sujetándolas entre dos uñas y deslizándolas a lo largo del pelo para sacarlas por su extremo.

Si se confirma que el niño o algún miembro de la familia tiene piojos vivos en su cabeza, lo primero que hay que hacer es avisar al colegio para que alerten al resto de compañeros y, por supuesto, debemos actuar para eliminarlos.


¿Cómo eliminar los piojos?

El mismo día en que se confirma la presencia de piojos, se ha de realizar el tratamiento pediculicida. Estos productos no deben utilizarse como repelentes o preventivos, solo deben usarse si la cabeza está infestada, ya que, de lo contrario, podrían generarse resistencias.  

Además, a la hora de aplicar y retirar el producto, los padres y madres deben leer atentamente y las instrucciones del fabricante y seguir los siguientes pasos:

  • 1. Colocar una toalla o trapo blanco sobre los hombros de la persona que va a recibir el tratamiento y que deberá mantener los ojos cerrados para evitar el contacto con el insecticida.
  • 2. Aplicar abundante crema, espray o loción sobre el cabello seco y realizar un ligero masaje. Se debe cubrir muy bien todo el cabello con el producto y friccionar, haciendo especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, pues son las zonas con la temperatura idónea para la proliferación de estos insectos.
  • 3. Poner un gorro de ducha de plástico para evitar que gotee. El pediculicida no debe entrar en contacto con la piel ni los ojos ni las mucosas. Tampoco se ha de usar una toalla para este fin, ya que absorbería el producto. Dejar actuar el producto durante el tiempo que indique el fabricante.
  • 4. Peinar con la lendrera el cabello húmedo de manera meticulosa -mechón a mechón y de abajo arriba- para eliminar todos los piojos muertos y liendres.
  • 5. Lavar concienzudamente el pelo con el champú habitual, sin usar acondicionador.
  • 6. Aclarar con abundante agua.
  • 7. Dejar secar el cabello al aire libre o hacerlo con una toalla. Es muy importante no utilizar un secador, pues el aire caliente podría inactivar el efecto insecticida residual del pediculicida.
  • 8. Continuar realizando revisiones con lendrera. Esta operación debe repetirse al menos a días alternos, o incluso diariamente, durante las siguientes dos semanas, hasta verificar que no existen piojos ni liendres.
  • 9. Si a los siete días se siguen detectando piojos, hay que repetir el tratamiento siguiendo las instrucciones del fabricante. Con algunos tratamientos, se recomienda, incluso, la reaplicación a los 14 días en caso de quedar piojos o liendres.

Además de los pediculicidas clásicos, existen otros métodos de tratamiento y eliminación de piojos alternativos, sin pediculicida. Así mismo, hay que tener en cuenta que, en caso de no poder usar ningún tipo de producto, se puede proceder a la retirada mecánica con lendrera de los piojos muertos y las liendres. El luso de la lendrera está indicado para bebés y niños menores de un año, lactantes, o personas con elevada sensibilidad a los tratamientos con insecticidas químicos y es la alternativa más recomendable para las mujeres embarazadas.

Para eliminar los piojos con lendrera ha de repetirse el procedimiento de extracción mecánica descrito anteriormente. La operación debe realizarse al menos dos veces el primer día de tratamiento, pero, dado que el principal objetivo es extraer las liendres y piojos, ha de repetirse cada dos días durante dos semanas hasta que no se observen huevos ni liendres. Si, al cabo de este tiempo, siguen detectándose los parásitos o sus huevos, deberá continuarse con el peinado hasta que desaparezcan.


¿Cómo prevenir los piojos?

Como hemos dicho, la mejor prevención ante los piojos es hacer un buen uso de la lendrera con el fin de revisar la cabeza de la familia, tanto de forma regular, como cuando haya un brote de piojos en el entorno o se presenten síntomas.

Además, para evitar el contagio en la familia y la reinfestación –cuando ya se haya dado algún caso previamente-, es necesario poner en prácticas ciertas medidas preventivas.

  • Evitar el contacto cabeza con cabeza, mientras se juega o se realizan otras actividades en el hogar, la escuela, parques, etc.
  • Evitar el intercambio de prendas u objetos personales que se usen en la cabeza o de ropas que podrían estar contaminadas: gorros, bufandas, toallas, peines, coleteros…
  • Uso individual los artículos de aseo -peines, cepillos, toallas…-.
  • Limpieza periódica de peines y cepillos remojándolos en agua a alta temperatura (60-65ºC) de cinco a diez minutos o frotándolos con alcohol o un pediculicida.
  • Si ha habido una persona con piojos en casa, se debe evitar recostarse en sofás, sillones, almohadas o peluches con los que haya tenido contacto.
  • Aspirar el suelo y los muebles, haciendo especial hincapié en los sitios donde la persona con pediculosis se haya sentado o haya dormido.
  • Lavar la ropa -también la de cama- y las toallas u otras prendas que haya usado la persona con piojos durante los dos días anteriores al tratamiento con agua caliente (60ºC). Lo que no pueda limpiarse o lavarse adecuadamente, se debe guardar en una bolsa de plástico sellada durante al menos una semana.
  • También puede recurrirse a productos repelentes de piojos. Este tipo de productos evitan el contagio y la propagación en entornos de riesgo y son también el complemento idóneo tras la aplicación de los tratamientos insecticidas, ya que previenen la reinfestación.
  • En caso de confirmar la infestación, se debe informar al colegio para que alerten al resto de compañeros de clase, de forma que estos también realicen una revisión y tomen medidas preventivas. En ningún caso será necesario que los niños falten a clase por esta causa: una vez tratados correctamente, pueden asistir al colegio con normalidad.

¿Qué falsas creencias siguen existiendo en torno a los piojos?

Lamentablemente, han arraigado en la sociedad numerosos mitos sobre la pediculosis que constituyen importantes obstáculos a la hora de erradicar los brotes. Algunas de las falsas creencias más comunes son:

Es falso que los perros puedan transmitir piojos.
  • Los piojos solo infestan el pelo sucio. FALSO. Nada más lejos de la realidad. Cualquier persona de cualquier estrato social o económico puede padecer pediculosis, que no es signo de higiene deficiente o de suciedad.
  • Los piojos saltan o vuelan. FALSO. El piojo no se desplaza saltando y, dado que no tiene alas, tampoco lo hace volando. Su gran capacidad de propagación se explica porque caminan con gran rapidez con sus tres pares de patas, adaptadas para desplazarse por los cabellos a gran velocidad y luego asirse a ellos.
  • Los piojos de la cabeza pueden transmitir enfermedades. FALSO. Solo los piojos del cuerpo son vectores de enfermedades.
  • Rapar el pelo o cortarlo es conveniente si se tienen piojos. FALSO. Los piojos y liendres se adhieren a la raíz del pelo, no a toda su superficie. Si bien es cierto que en pelos cortos puede resultar más cómodo el tratamiento y la retirada con lendrera, no es necesario cortar el pelo ni rasurarlo para atajar la pediculosis, lo cual, además, puede convertirse en una fuente de angustia y vergüenza.
  • Los remedios caseros son igual de efectivos que los de la farmacia y, además, inocuos. FALSO. Por una parte, la eficacia pediculicida de sustancias como la mayonesa, el aceite de oliva, la mantequilla, o la vaselina es nula o no está demostrada. Por otra, otros remedios como el alcohol o el queroseno, además de irritar el cuero cabelludo, son tóxicos, inflamables y, por tanto, peligrosos. En el caso del vinagre, puede ayudar a despegar las liendres, pero por sí solo no es capaz de matar al piojo.
  • Cuando hay piojos en casa, toda la familia debe tratarse por si acaso. FALSO. Solo se ha de aplicar el pediculicida en quien se confirme la infestación por piojos, tras una exhaustiva revisión con lendrera. Tampoco los brotes en el colegio son una razón para aplicar un pediculicida de manera indiscriminada.
  • Los niños y niñas con piojos deben quedarse en casa. FALSO. No existe necesidad de aislar a ninguna persona por padecer piojos. Si se ha realizado el tratamiento correctamente, los escolares pueden asistir al colegio con total normalidad, aunque sí es clave el compromiso de los padres de continuar revisando la cabeza de sus hijos e informar al centro escolar si detectan el parásito.
  • Los animales de compañía pueden transmitir piojos. FALSO. Es imposible, porque los piojos de la cabeza son parásitos humanos y solo pueden vivir en las cabezas de las personas.
  • Uno de los principales lugares de contagio de los piojos son las piscinas. FALSO. En contacto con el agua, el piojo cierra sus orificios respiratorios y entra en un estado de letargo en el que puede permanecer hasta cuatro horas, pero se mantiene firmemente aferrado al cabello. Por lo tanto, por el hecho de estar en el agua el piojo no abandona el pelo al que se aferra y no queda flotando “a la búsqueda” de otro portador. No obstante, sí conviene ser cuidadosos en el recinto de las piscinas, como pueden ser vestuarios, instalaciones deportivas… ya que en estos lugares, si existe contacto entre cabezas o intercambio de objetos, sí puede haber contagios.

10 consejos para padres y madres para ganar la batalla a los piojos:

  • 1. Conoced bien a vuestro enemigo. 
    Para eliminar los piojos de una manera eficaz, es necesario, en primer lugar, desterrar los falsos mitos en torno a ellos. Sobre todo, es importante saber que estos parásitos no vuelan ni saltan, sino que se desplazan rápidamente de un pelo a otro, lo que explica su gran capacidad de contagio por contacto entre cabezas. También hay que recordar que su presencia no está relacionada con una higiene deficiente, sino que puede afectar a cualquier persona de cualquier estrato social o económico..
  • 2. Ante todo, precaución.
    Si se notifican casos en vuestro entorno, tomad las medidas preventivas necesarias para mantener los piojos lejos de las cabezas de vuestros hijos: revisad su cabello con una lendrera regularmente, usad repelente y concienciadles de la necesidad de evitar el contacto de cabeza con cabeza y de intercambiar prendas u objetos personales que hayan podido estar en contacto con el pelo.
  • 3. Aprended a pasar la lendrera correctamente.
    Se trata de una herramienta muy eficaz tanto para diagnosticar como para eliminar los parásitos, pero su uso requiere ser sistemático, ya que ha de pasarse mechón a mechón y de abajo arriba, haciendo especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, así como en la zona del cabello a tres o cuatro milímetros de la raíz. Antes de empezar, poneos cómodos, colocad un paño blanco sobre los hombros del niño y aseguraos de tener una buena iluminación.
  • 4. Si confirmáis que hay piojos, avisad al colegio.
    Una advertencia a tiempo puede evitar que otros niños se infesten y el ciclo vuelva a comenzar. Por este motivo, los padres y madres han de asumir sin dilación su responsabilidad de informar a los maestros, monitores u otros educadores de la presencia de piojos en su hogar, para que a su vez alerten al resto de alumnos.
  • 5. Elegid el tratamiento adecuado.
    Acudid a la farmacia para conseguir un tratamiento pediculicida. Si no tenéis claro cuál es el más adecuado para vuestro hijo o hija, consultad al farmacéutico la mejor opción en su caso. También puede ser necesario pedir consejo al pediatra si sufre dolencias dermatológicas o asma (casos en los que debería evitarse el uso de espráis) o tiene menos de 2 años. Si la revisión con lendrera no ha confirmado la infestación, recurrid a un repelente, pero nunca a un pediculicida.
  • 6. No confiéis en tratamientos caseros.
    Por una parte, la eficacia pediculicida de sustancias como la mayonesa, el aceite de oliva, la mantequilla, o la vaselina es nula o no está demostrada. Por otra, otros remedios como el alcohol o el queroseno, además de irritar el cuero cabelludo, son tóxicos, inflamables y, por tanto, peligrosos. En el caso del vinagre, puede ayudar a despegar las liendres, pero por sí solo no es capaz de matar al piojo y, en concentraciones altas, también puede irritar el cuero cabelludo.
  • 7. Seguid al pie de la letra las instrucciones del fabricante cuando uséis el pediculicida.
    Una vez aplicado sobre el cabello seco, pasad la lendrera para retirar los piojos muertos y las liendres y, después, lavad la cabeza con el champú habitual y aclarad. Recordad que solo se han de tratar con pediculicida los miembros de la familia que se encuentren infestados. Para el resto, está indicado el repelente.
  • 8. No utilicéis secadores.
    Tras el aclarado, dejad que el pelo se seque al aire libre, nunca con secador, ya que el calor inactiva el efecto insecticida residual del producto y este pierde eficacia
  • 9. Extremad la higiene en casa.
    Cuando alguien en casa ha tenido piojos, los peines o cepillos deben ser lavados con pediculicidas o hervidos en agua. La ropa -incluida la de cama- y las toallas u otras prendas que haya usado la persona con piojos durante los dos días anteriores se han de lavar con agua caliente (60ºC) y/o secarse en la secadora a la máxima temperatura posible. Lo que no pueda limpiarse o lavarse adecuadamente, se debe guardar en una bolsa de plástico sellada durante al menos una semana. También ha de pasarse el aspirador por el suelo y los muebles, pero no es necesario fumigar el hogar o usar aerosoles con insecticidas.
  • 10. No bajéis la guardia en días posteriores.
    Durante las dos semanas siguientes al tratamiento pediculicida, volved a revisar con la lendrera la cabeza de vuestro hijo o hija a días alternos o, incluso, diariamente. Si a los siete días seguís detectando piojos o liendres, será necesario reaplicar el pediculicida. Posteriormente, es recomendable realizar exámenes visuales cada dos o tres semanas, hasta asegurarse de que todos los piojos y liendres han muerto. También será necesario repetir las medidas preventivas como revisar la cabeza de toda la familia.

Vídeo

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Di adiós a los piojos con estas claves.

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¿Es posible contagiarse de piojos en las piscinas?

Cuando los piojos están dentro del agua, sea en el mar, la piscina o la ducha, entran en un estado de animación suspendida, pero se mantienen firmemente agarrados al cabello, tratando de sobrevivir. Por lo tanto, es improbable que los piojos se transmitan en el agua. En cambio, sí es posible el contagio al compartir toallas o al guardar artículos personales y ropa cerca de objetos infectados. Por eso, a los niños se les debe enseñar a no compartir ese tipo de objetos, tanto en la piscina como en los vestuarios.

¿Los piojos se dan más en niños o en niñas?

Los piojos suelen transmitirse más entre las niñas, no por que tengan el pelo más largo como suele pensarse, sino por los juegos que suelen realizar, en los que hay más proximidad y contacto físico, y porque comparten más objetos como horquillas, coleteros, peines, etc. También hay niños y niñas, sin importar el género, que tienen más predisposición a padecerlos, debido a su composición sanguínea.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.


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