Prostatitis

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula masculina, del tamaño de una nuez, que se ubica justo debajo de la vejiga —por delante del recto— y que rodea la uretra, el conducto que drena la orina. Junto a las vesículas seminales, produce el líquido que transporta los espermatozoides durante la eyaculación —el semen—.


¿Qué es la prostatitis?

Se denomina prostatitis a la inflamación de la glándula prostática. Las causas pueden ser múltiples.

La mayoría de los síntomas se producen por espasmos en los músculos de la zona de la vejiga y la pelvis. Eso da lugar a dolor, especialmente en la zona entre el escroto y el ano (perineo), en la región lumbar y con frecuencia en pene y testículos. Es habitual que cambién los patrones de micción, aumentando la frecuencia y la urgencia por orinar y que la micción pueda ser dolorosa o con sensación de ardor. También puede darse dolor durante la eyaculación lo que puede dar lugar a problemas en conseguir la erección.

Puede estar originada por una infección bacteriana, ya sea de forma aguda o crónica o, en ausencia de esta, ser de causa desconocida. Como, además, puede presentarse de forma aguda y repentina o cronificarse, existen diferentes tipologías de esta afección: prostatitis bacteriana aguda, prostatitis bacteriana crónica, prostatitis abacteriana crónica o síndrome de dolor pélvico crónico y prostatitis inflamatoria asintomática.

Cuando la prostatitis está provocada por una bacteria, se trata principalmente con antibióticos. Si no existe infección, entre otras medidas terapéuticas, puede recurrirse a masajes de la próstata, baños de asiento y técnicas de relajación para aliviar los espasmos y el dolor. No obstante, aunque los síntomas pueden mejorar, este segundo tipo de prostatitis suele ser difícil de curar.


¿A quién afecta?

Más común entre hombres jóvenes y de mediana edad, la prostatitis es, según la Asociación Española de Urología (AEU), la enfermedad más frecuente en varones por debajo de los 50 años —afecta al 11% de ellos— y la tercera —tras la hiperplasia benigna y el cáncer de próstata— en hombres mayores de esta edad —8,5%—.


¿Qué tipos de prostatitis existen y cuáles son sus causas?

Existen cuatro tipos diferentes de prostatitis, cuyas causas son las siguientes:

  • Prostatitis bacteriana aguda. En este caso, la inflamación de la próstata es consecuencia de una infección bacteriana que se extiende desde las vías urinarias o el torrente sanguíneo a la próstata y que puede llegar a diseminarse a otras zonas del sistema urinario o reproductor. Por regla general, las bacterias causantes son las mismas que provocan las infecciones del tracto urinario como, por ejemplo, la Escherichia coli, Kelbsiella o Proteus.
    Se trata de una infección grave que se manifiesta de manera súbita y evoluciona rápidamente, por lo que puede requerir atención médica inmediata.
  • Prostatitis bacteriana crónica. También de origen bacteriano, se trata de una infección persistente que se prolonga en el tiempo —más de tres meses— o que reaparece con frecuencia. Puede ser consecuencia de una infección aguda que no ha llegado a curarse correctamente. Los síntomas suelen ser más leves que en la forma aguda de la afección, pero, como se comentaba, persisten en el tiempo.
  • Prostatitis abacteriana crónica o síndrome de dolor pélvico crónico. Se trata del tipo más común. En este caso, no existe infección, pero sí síntomas como inflamación, dolor pélvico y molestias en las vías urinarias, que se prolongan en el tiempo o reaparecen.
    No se conoce a ciencia cierta su causa, pero distintos estudios y teorías apuntan a que puede estar relacionada con infecciones previas, afecciones del sistema inmunitario —teoría autoinmune—, el estrechamiento de la uretra y del cuello o la pared de la vejiga —teoría obstructiva—, trastornos que alteran el retorno venoso como las hemorroides o el varicocele testicular (varices en escroto) —teoría venosa—, filtraciones de orina al interior de la próstata —teoría del flujo intraductal—, actividad sexual continuada con retención de la eyaculación, el estrés, la ansiedad y problemas hormonales.
  • Prostatitis inflamatoria asintomática. En este caso, de causa también desconocida, se trata de un hallazgo casual, sin síntomas, en el curso de pruebas y exámenes médicos que se realizan por otras razones y no es necesario tratarla.

¿Cuáles son sus síntomas?

Como hemos visto, los síntomas de la prostatitis dependerán del tipo de afección y de su origen. En general, están causados por los espasmos musculares que se producen en la vejiga y la pelvis y pueden ser los siguientes:

  • Dolor o sensación de ardor al orinar —disuria—.
  • Dificultad para para empezar o mantener la micción.
  • Necesidad frecuente e imperiosa de orinar, especialmente por la noche.
  • Orina turbia o con sangre.
  • Dolor en el abdomen, la ingle o la región lumbar.
  • Dolor entre el escroto y el ano —perineo—.
  • Dolor o incomodidad en el pene o en los testículos.
  • Dolor durante la eyaculación y menor deseo sexual.
  • Dolor durante la defecación y estreñimiento.

Además, en caso de prostatitis bacteriana aguda, se presentan síntomas similares a los de otras infecciones bacterianas como fiebre, dolor muscular y escalofríos.


¿Qué complicaciones puede originar?

Tanto la prostatitis bacteriana aguda como la crónica pueden provocar las siguientes complicaciones:

  • Retención urinaria aguda.
  • Inflamación del epidídimo, el conducto en espiral que se localiza tras el testículo –epididimitis—.
  • Acumulación de pus en la próstata (absceso prostático).
  • La propagación de la infección al hueso pélvico superior o la parte inferior de la columna vertebral.
  • En el caso de la prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico, disfunción eréctil —dificultad para lograr y mantener una erección— y problemas de fertilidad.
  • En casos graves, una infección bacteriana de la sangre —bacteriemia— o sepsis.

¿Cómo se trata la prostatitis?

En caso de prostatitis aguda bacteriana, el tratamiento, que debe empezar de la manera más precoz posible, se basa principalmente en la administración de antibióticos. Aunque generalmente se recurre a la vía oral, puede ser necesaria la administración vía intravenosa o la inyección intramuscular si los síntomas son muy graves. De hecho, puede ser necesaria la hospitalización en algunos casos,

También es recomendable el reposo y una correcta hidratación, mientras que, para mitigar el dolor, puede ser necesario el uso de analgésicos y antiinflamatorios. En caso de dificultad para orinar, puede recurrirse a medicamentos alfa-bloqueantes —capaces de relajar el cuello de la vejiga y la musculatura donde la próstata se une con la vejiga— y, si hubiera estreñimiento, a laxantes. Si existiera absceso prostático, puede ser necesario el drenaje quirúrgico.

En el caso de la prostatitis crónica bacteriana, la administración de antibióticos debe prolongarse al menos durante más tiempo.

En ausencia de infección, aunque los síntomas pueden mejorar con un tratamiento adecuado, la prostatitis suele ser difícil de curar. Entre otras medidas, puede recurrirse a masajes regulares de la próstata, baños de asiento tibios y uso de técnicas de relajación para aliviar los espasmos y el dolor de los músculos pélvicos. También puede ser necesario el uso de analgésicos y antiinflamatorios para mitigar el dolor y la inflamación.

En el caso de que el tratamiento no consiga aliviar los síntomas y de que estos revistan gravedad, existe la posibilidad, como último recurso, de realizar una intervención quirúrgica para extirpar de manera parcial la próstata.

Recomendaciones para prevenir y sobrellevar la prostatitis

Los síntomas de la prostatitis pueden prevenirse o aliviarse siguiendo las siguientes pautas:  

  1. 1. Busca atención médica cuanto antes. En el caso de que sufras síntomas que hagan sospechar de una prostatitis bacteriana aguda, es crucial un tratamiento precoz para evitar complicaciones.
  2. 2. Bebe agua en abundancia. Una correcta hidratación te ayudará a producir una mayor cantidad de orina y, por tanto, a eliminar por arrastre las bacterias de la uretra con mayor facilidad.
  3. 3. Evita la retención urinaria prolongada. Es decir, no permanezcas demasiado tiempo sin orinar, ya que ello puede favorecer la proliferación de bacterias en tus vías urinarias.
  4. 4. Elimina o reduce el consumo de alcohol. También debes moderar o evitar por completo el consumo de cafeína y comidas picantes o ácidas, ya que pueden irritar la vejiga.
  5. 5. Cuidado en la bicicleta. Para prevenir la prostatitis o evitar que empeore, es clave evitar prácticas que puedan irritar el área como montar en bicicleta durante largos periodos de tiempo sin contar con la adecuada protección en el sillín.
  6. 6. Usa preservativo. Sobre todo si las relaciones sexuales son esporádicas, protégete de posibles infecciones.  
  7. 7. Cuida tu higiene genital. De esta manera, minimizarás la exposición a gérmenes que podrían desencadenar una infección en el área,
  8. 8. Sigue una dieta rica en antioxidantes. Te ayudará a fortalecer tu sistema inmune y, de esta manera, a reducir el riesgo de infecciones como la prostatitis.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.