Queratosis seborreica

Publicado el 21 abril, 2025
Revisado el 30 abril, 2025
¿Qué es?

¿Qué y cómo son las queratosis seborreicas?

Las queratosis seborreicas, también conocidas como verrugas seborreicas, son protuberancias benignas  muy comunes en la población, que no poseen capacidad para llegar a las capas más profundas de la piel y, a diferencia de las verrugas vulgares, no están causadas por el virus del papiloma humano (VPH).

Por tanto, no se malignizan, no son contagiosas y, en general, no representan ningún riesgo para la salud. No obstante, pueden convertirse en motivo de preocupación debido a su apariencia —son lesiones sobreelevadas de superficie áspera, textura muchas veces verrugosa, cerosa, descamativa y color que varía del marrón claro al negro—, que podría recordar en ocasiones a la de algunos cánceres de piel u otros problemas cutáneos de gravedad.

Las queratosis seborreicas no precisan de tratamiento, excepto por motivos estéticos o en caso de que causen irritación, picor o molestias. En este caso, pueden eliminarse mediante técnicas como la crioterapia, el láser o la cirugía.


¿A quién afectan?

De acuerdo con la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), las queratosis seborreicas suelen aparecer a partir de los 40 años y son muy frecuentes en personas de mediana y avanzada edad.

De hecho, según datos publicados por esta misma institución, es una de las neoplasias cutáneas benignas que con mayor frecuencia se diagnostican y se calcula que afectan a al menos el 20% de la población adulta, sobre todo, a los adultos mayores. Se presenta por igual en hombres y mujeres.


¿Por qué aparecen las queratosis seborreicas?

Las queratosis seborreicas se producen debido a la proliferación de las células que forman parte de la capa externa de la piel, aunque no se conoce a ciencia cierta la causa de que esto ocurra. Podría haber cierta predisposición genética-hereditaria, ya que se ha observado que su frecuencia es mayor entre los miembros de algunas familias.


¿Cómo se manifiestan?

Como se comentaba al inicio, las queratosis seborreicas son lesiones ligeramente elevadas —aunque también las hay más planas y lisas— que suelen presentar una textura untuosa o cerosa. Su superficie es rasposa o verrugosa y tienen los bordes bien definidos.

Su color puede oscilar del mismo color de la piel, marrón claro u oscuro y, en ocasiones, un tono negruzco. Suelen ser redondeadas u ovaladas, aunque pueden adquirir otras formas. Pueden localizarse en cualquier parte de la piel -a la cual están pegadas-, pero su tendencia es aparecer en las zonas del cuerpo expuestas como el cuero cabelludo en zonas con alopecia, la cara, el pecho, los hombros, la espalda, los brazos y el dorso de las manos.

Su tamaño puede oscilar de unos pocos milímetros hasta varios centímetros. Por otra parte, puede haber una única lesión o muchas de ellas, aunque aparecen de manera progresiva y crecen lentamente. No provocan dolor, aunque, en ocasiones, sí pueden causar picor o irritación.

En personas de piel oscura puede aparecer la denominada “dermatosis papulosa nigra” que consiste en lesiones múltiples de 1 a 3 mm en los pómulos.


¿Pueden tratarse las queratosis seborreicas?

Las queratosis seborreicas no suelen requerir tratamiento, a no ser que, debido a su tamaño o ubicación, se lleve a cabo por motivos estéticos o porque piquen o se irriten y provoquen, por ello, molestias importantes.

En este caso, pueden eliminarse con criocirugía o crioterapia (congelación con nitrógeno líquido), cirugía (curetaje), láser, electrocauterización (usando una aguja eléctrica) u otros métodos que el dermatólogo pueda recomendar.

La extirpación es un procedimiento simple que no suele dejar cicatrices. Una vez extraídas, las queratosis no suelen volver a aparecer en ese punto, aunque podrían hacerlo en otros distintos más adelante si se tiene propensión a ellas.

En cualquier caso, es importante recordar que, ante la aparición de cualquier mancha sospechosa en la piel, se debe acudir a un profesional sanitario para que la revise.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.