Reflejos en los bebés

Los reflejos primitivos son respuestas motoras involuntarias.
La función principal de los reflejos primitivos es facilitar la supervivencia del recién nacido.

De la mano de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), abordamos los reflejos en las primeras semanas del recién nacido y lactante: qué son, su importancia, cuáles son, y cuándo aparecen y desaparecen.  

¿Qué son los reflejos primitivos del recién nacido?

Los reflejos primitivos son respuestas motoras involuntarias que se originan en una región cerebral llamada tronco del encéfalo. Están presentes desde el nacimiento o aparecen a lo largo del desarrollo infantil temprano, y su función es facilitar la supervivencia.


¿Por qué son importantes estos reflejos?

Además de ser importantes para la supervivencia del bebé, la persistencia de estos reflejos más allá de la duración normal puede hacernos sospechar que existe alguna patología de base. Por ello, el pediatra los explorará en las revisiones del niño sano.

El reflejo de prensión es uno de los reflejos primitivos en los bebés.
El reflejo de prensión se presenta si se pone un dedo en la palma de la mano abierta del bebé.

¿Cuáles son estos reflejos y cuándo se evalúan?

Existen muchos reflejos primitivos y es el pediatra el encargado de examinarlos comprobando que aparecen y desaparecen en el momento adecuado.

Algunos de estos reflejos son:

  • Reflejo de búsqueda u hociqueo: este reflejo se presenta cuando se acaricia la mejilla del bebé. El bebé girará la cabeza hacia el lado acariciado. Esto ayuda al bebé a encontrar el pecho o el biberón para alimentarse. Este reflejo se extiende hasta los 4 meses.
  • Reflejo de succión: la búsqueda contribuye a la preparación del bebé para la succión. Cuando el techo de la boca del bebé entra en contacto con el pezón o la tetina, el bebé comienza a succionar. Este reflejo comienza alrededor de la semana 32 del embarazo, y no se desarrolla completamente hasta las 36 semanas aproximadamente. El reflejo de succión suele desaparecer entre los 5 y 6 meses. Los bebés también tienen un reflejo que acompaña a los reflejos de búsqueda y succión, en el que se llevan la mano a la boca y pueden chuparse los dedos o las manos.
  • Reflejo de moro: se produce cuando desde una posición semisentada, se tumba de forma brusca al bebé. El bebé abrirá los brazos y los echará hacia delante como si fuera a dar un abrazo, y puede que llore. A medida que el reflejo termina, el bebé retrae los brazos hacia el cuerpo, con los codos flexionados y luego se relaja. Esta misma reacción se produce también cuando alguien da un golpe fuerte, cuando se hace un movimiento brusco o cuando se enciende una luz intensa. Este reflejo desaparece entre los 2 y los 4 meses.
  • Reflejo tónico del cuello: este reflejo se presenta cuando se mueve hacia el lado la cabeza de un niño que está relajado y acostado boca arriba. El brazo del lado hacia donde la cabeza está orientada se extiende con la mano parcialmente abierta, mientras que el brazo que queda lejos de la cara se flexiona y el puño se aprieta. Al girar la cara del bebé en la otra dirección, se invierte la posición. La posición tónica del cuello a menudo se describe como “posición de esgrima”. El reflejo tónico del cuello dura aproximadamente hasta los 5-7 meses.
  • Reflejo de prensión: este reflejo se presenta si se pone un dedo en la palma de la mano abierta del bebé. La mano se cerrará alrededor del dedo. El intento de retirar el dedo hace que el agarre se apriete. Los recién nacidos tienen mucha fuerza de prensión y casi que se pueden levantar si ambas manos están aferradas a los dedos. También ocurre en la planta del pie que, al apretar en la planta, flexiona los dedos. El reflejo de prensión palmar dura hasta aproximadamente los 5 o 6 meses de edad y el plantar suele desaparecer más tarde, en torno a los 9-12 meses.
  • Incurvación del tronco o reflejo de Galant: este reflejo se presenta cuando se acaricia o da golpecitos a lo largo del lado de la columna mientras el bebé permanece boca abajo. El bebé arquea ligeramente el cuerpo hacia ese lado. Este reflejo suele desaparecer en torno a los 4 meses.
  • Automatismo o reflejo de la marcha automática: sosteniendo al niño por las axilas aparecen una serie de flexiones y extensiones alternativas de los miembros inferiores, como si estuviera caminando. Dura aproximadamente dos meses.
  • Reflejo de Babinski: cuando se acaricia firmemente la planta del pie, el dedo gordo se dobla hacia la parte superior del pie y los otros dedos se despliegan en abanico. Este reflejo es normal hasta aproximadamente los dos años de edad.
  • Reflejo de paracaídas: este reflejo se presenta cuando se sostiene al bebé en posición erguida y luego se rota su cuerpo rápidamente con la cara hacia adelante (como si cayera). El bebé extenderá los brazos hacia adelante como para interrumpir la caída, aunque este reflejo aparece mucho tiempo antes de que el niño camine, en torno a los 6-9 meses.

Autoras

Eva Navia Rodilla Rojo y Laura Gómez Recio. Pediatras de Atención Primaria y miembros de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.


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