Sangrado Menstrual Abundante

¿Qué es el sangrado menstrual abundante?

Algunas mujeres sufren sangrados excesivos durante sus menstruaciones, lo que se conoce con el nombre de sangrado menstrual abundante (SMA). Cuando no hay causa orgánica que justifique este problema, se denomina menorragia.

El SMA se caracteriza por hemorragias de sangre durante el período menstrual que son demasiado intensas –se pierden ochenta o más mililitros de sangre, cuando lo habitual son pérdidas de menos de  sesenta ml-. Si se produce una duración excesiva del sangrado –la regla o periodo dura más de una semana-, el término más correcto, según la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), es el de sangrado menstrual prolongado.

Según esta misma fuente, el flujo menstrual abundante es un motivo de consulta médica muy frecuente, tanto en Atención Primaria como en las consultas hospitalarias, así como una de las causas más importantes de anemia. Además, asocia un importante componente de ansiedad derivada de la afectación de la calidad de la mujer.De hecho, la SEGO lo define como una pérdida excesiva de sangre menstrual que interfiere con una normal actividad física, emocional o social, o bien empeora la calidad de vida de la mujer.

Según datos publicados por Fisterra en su Guía Clínica de Menorragia, la prevalencia de sangrado menstrual abundante oscila del 14% al 25% desde la primera menstruación hasta la menopausia, porcentaje que aumenta al 30%-35% en la franja de los 25 a los 44 años. Sin embargo, en nuestro entorno no disponemos de datos de prevalencia y se piensa que esta condición está infradiagnosticada.

Por otro lado, el sangrado menstrual abundante y el  sangrado intermenstrual (que es cuando se dan sangrados entre dos períodos) forman parte de un término denominado sangrado uterino anómalo (SUA).


¿Qué síntomas presenta el sangrado menstrual abundante?

Las mujeres que sufren sangrado menstrual abundante pueden empapar completamente, por ejemplo, una compresa o tampón en sesenta minutos durante varias horas consecutivas. También pueden necesitar doble protección higiénica para controlar el flujo menstrual o han de levantarse por la noche para cambiarla. A veces, expulsan coágulos de sangre de diámetro superior a los dos centímetros y medio.

Como consecuencia de esta pérdida de sangre, pueden sufrir cambios de humor y/o sentirse muy cansadas. Y a nivel psicológico, a esta fatiga se añade, en ocasiones, el miedo a manchar la ropa de sangre, lo que puede acabar limitándolas en su vida diaria. Además, el sangrado puede estar acompañado de vientre hinchado y/o calambres menstruales dolorosos, conocidos como dismenorrea, que a veces requieren de asistencia médica.

Otra complicación frecuente es la anemia, ya que la pérdida excesiva de sangre disminuye la cantidad de glóbulos rojos en la sangre, que el cuerpo intenta paliar recurriendo a las reservas de hierro.

En definitiva, el sangrado menstrual abundante afecta seriamente a la calidad de vida de la mujer, tanto física como emocionalmente. Incluso, puede llegar a interferir en sus relaciones sexuales, sociales y en su vida laboral o académica.


¿Cuáles son sus causas?

En numerosas ocasiones, la causa del SMA es idiopática; es decir, de causa desconocida. En otras, puede estar provocada por diferentes afecciones.

Por ejemplo, puede ser producto de un desequilibrio hormonal -entre el estrógeno y la progesterona-, que lleva a un excesivo desarrollo del endometrio -la mucosa que recubre el útero-, el cual se desprende a través de un sangrado mensual excesivo. Esta descompensación puede está provocada, a su vez, por dolencias como el síndrome de ovario poliquístico, la obesidad, la resistencia a la insulina, enfermedades renales y hepáticas y las que afectan a la glándula tiroidea como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo.

También diversas disfunciones en los ovarios pueden impedir que estos liberen un óvulo durante el ciclo menstrual, lo que lleva a que el organismo femenino no produzca progesterona. Otras causas de sangrado menstrual abundante son la endometriosis -el tejido del endometrio crece fuera del útero- o una forma especial de ésta, la adenomiosis, una dolencia en que las glándulas del endometrio se integran en el músculo que forma parte del útero.

Otras causas frecuentes de esta alteración son tumores benignos como los fibromas uterinos (también conocidos como miomas) y los pólipos -que se forman en el revestimiento del útero-, que pueden provocar tanto sangrado intenso como prolongado en el tiempo. Así mismo, pueden causar SMA patologías relacionadas con enfermedades hematológicas, de ellas, la más frecuente es la denominada  enfermedad de von Willebrand, que afecta a  la coagulación.

Igualmente, el sangrado menstrual abundante puede ser un efecto secundario de llevar un dispositivo intrauterino no hormonal como método anticonceptivo. Una menstruación algo tardía con un sangrado intenso único puede ser debida a un aborto espontáneo. Otras complicaciones del embarazo como el embarazo ectópico o aquellos embarazos que cursan con anomalías en la colocación de la placenta también pueden producir sangrados uterinos anormales.

También las infecciones en el útero, así como, raramente, el cáncer de útero o del cuello del útero, pueden desencadenar sangrados uterinos anormales.  

Por último, el sangrado menstrual excesivo puede estar desencadenado por diversos medicamentos. Entre ellos, se encuentran antiinflamatorios como el ácido acetilsalicílico, fármacos hormonales y los anticoagulantes.


¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento del sangrado menstrual abundante depende de su causa y de otras cuestiones que hay que individualizar con la mujer (edad, deseo de tener hijos, consecuencias de la alteración en tus hábitos de vida, condición médica personal, preferencias…).

El SMA puede afectar a la calidad de vida de la mujer.

Si la causa del trastorno está relacionada con un desequilibrio hormonal, suele ser preciso tratamiento farmacológico y basarse en la administración de anticonceptivos -capaces de regular los ciclos menstruales- o de progesterona oral -que ayuda a recuperar el equilibrio hormonal-. Otra opción es la colocación de un diu hormonal, un dispositivo intrauterino que libera un tipo de hormona capaz de reducir la cantidad de flujo menstrual.

Igualmente, pueden ser eficaces para disminuir la intensidad del sangrado fármacos denominados antifibrinolíticos, como el ácido tranexámico y el ácido mefenámico. En ocasiones, también se administran medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno o el naproxeno, que ayudan a reducir la pérdida de sangre, al tiempo que alivian los calambres.

En el caso de que la causante del sangrado abundante sea una infección, puede ser necesario recurrir a los antibióticos. Si el sangrado es signo de una enfermedad como, por ejemplo, las que afectan a la glándula tiroides -hipertiroidismo o hipotiroidismo-, debe tratarse la patología asociada. Cuando se detecta anemia o riesgo de desarrollarla, suelen ser necesarios los suplementos de hierro.

En los casos más severos de sangrado menstrual abundante o en los que está provocada por un mioma de gran tamaño  o un cáncer, puede ser necesario recurrir a la cirugía para extraer parte o todo el útero (histerectomía).

En general, en otros casos de patología orgánica como pólipos, endometriosis o adenomiosis, o miomas más abordables, el tratamiento será el específico de cada proceso.

Cuando no existe patología orgánica que justifique el sangrado y el tratamiento médico no ha conseguido controlar la sintomatología o bien no se puede aplicar, las opciones más eficaces son la ablación endometrial (extirpar el endometrio) y la histerectomía.


Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.