Taquicardia

Publicado el 10 noviembre, 2025
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¿Cómo late el corazón?

En condiciones normales, un corazón late con una frecuencia de sesenta a cien latidos por minuto gracias al denominado sistema de excitación y conducción, que es una especie de sistema eléctrico interno que regula el ritmo del corazón.

El latido se inicia cuando una pequeña zona llamada nódulo sinoauricular o sinusal, ubicada en la zona más alta de la aurícula derecha —la cavidad superior derecha del corazón—, emite una señal eléctrica que se desplaza por las dos cavidades superiores —las aurículas— y luego se dirige a otra zona del corazón llamada nodo auriculoventricular. Allí se ralentiza y luego se desplaza a las cavidades inferiores del corazón —los ventrículos—.

Si este sistema eléctrico funciona correctamente, esta señal indica a cada zona del corazón cuándo debe contraerse, como si se tratara de una especie de marcapasos natural. Por ejemplo, en situaciones de estrés o durante la práctica de ejercicio físico intenso, acelera el ritmo cardiaco, mientras que, en situaciones de reposo, lo reduce.


¿Qué es la taquicardia?

La taquicardia es una alteración del ritmo cardiaco que genera una frecuencia cardiaca superior a cien latidos por minuto. Si la taquicardia es mantenida o muy frecuente, además de la molestia (“el corazón sale por la boca”) que origina, puede aumentar el riesgo de desmayo, ictus, insuficiencia cardiaca y otros eventos cardiovasculares. Cuando la frecuencia es muy alta puede impedir al corazón bombear correctamente la sangre y, por tanto, suministrar oxígeno suficiente al resto del cuerpo. Sin embargo, una elevación de la frecuencia cardiaca inferior a 30 segundos tras ejercicio o una situación desencadenante como estrés, se considera normal y se denomina transitoria.

Entre sus principales causas, se encuentran el ejercicio intenso, el estrés, las emociones fuertes, afecciones como la hipotensión, la hipertensión o el hipertiroidismo, enfermedades cardíacas, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, drogas estimulantes o cafeína.

Se manifiesta, entre otros síntomas, con:

  • latidos del corazón acelerados, molestos o irregulares.
  • dificultad para respirar.
  • presión, temblor o dolor en el pecho.

Cuando se produce una taquicardia, las maniobras vagales (maniobras que estimulan el nervio vago y reducen la frecuencia cardiaca), el uso de ciertos medicamentos y un procedimiento médico llamado cardioversión son algunas de las maneras en que pueden devolverse su ritmo normal a los latidos del corazón. Por otra parte, para prevenir futuros episodios, puede recurrirse a medidas como el uso de fármacos, la ablación con catéter, la implantación de un marcapasos o de un cardioversor y la cirugía.


¿A quién afecta?

Como se comentaba anteriormente, la taquicardia es un problema de salud relativamente común. Las taquicardias supraventriculares (afectan a las aurículas) presenta una prevalencia de 2,9 por mil en la población mundial.

La taquicardia ventricular sostenida presenta una incidencia mundial de 0,6% casos/año. La taquicardia no sostenida presenta una incidencia de 11,5% personas y año.


¿Qué tipos de taquicardia existen?

Según la parte del corazón que causa la frecuencia cardíaca rápida, se distinguen, principalmente, los siguientes tipos de taquicardia:

  • Taquicardia sinusal. Se trata de un aumento normal de la frecuencia cardiaca, regulada por el nódulo sinoauricular, que envía señales eléctricas a un ritmo más rápido de lo habitual debido a causas como ansiedad, miedo, angustia, ejercicio intenso o fiebre.
  • Taquicardia auricular (también llamada fibrilación auricular) y supraventricular. Son dos tipos de frecuencia rápida del latido cardíaco que se originan en las cavidades superiores del corazón —las aurículas—, en las que las señales eléctricas se activan de manera caótica e irregular. Ello interfiere en los impulsos eléctricos procedentes del nódulo sinusal, lo que acelera el ritmo cardíaco e impide que las cámaras del corazón se llenen por completo entre las contracciones y, en consecuencia, que no llegue la cantidad suficiente de oxígeno a través de la sangre al resto del cuerpo.
  • Aleteo auricular. Es similar a la taquicardia auricular, pero los latidos están más organizados.
  • Taquicardia ventricular. En este tipo de taquicardia, menos común, el ritmo cardíaco irregular se inicia en los ventrículos —las cavidades inferiores del corazón— en vez de en las aurículas. En consecuencia, las señales eléctricas se desplazan por otras vías, lo que impide al corazón controlar los latidos, que se aceleran y pueden alcanzar una velocidad muy elevada.
    Los episodios pueden ser breves, pero, si se prolongan más de unos pocos segundos, pueden poner en riesgo la vida. Es más frecuente en personas que padecen enfermedades cardíacas.
  • Fibrilación ventricular. Las señales eléctricas rápidas e irregulares hacen que las cavidades inferiores del corazón tiemblen en lugar de contraerse de una manera coordinada. Se trata de una afección grave, una especie de paro cardiaco, potencialmente mortal si no se restablece el ritmo cardíaco en cuestión de minutos. La mayoría de las personas con este tipo de cardiaca padecen una enfermedad cardíaca o han sufrido una lesión grave con anterioridad.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque a menudo no se conoce qué desencadena la taquicardia, entre las causas que pueden provocarla, se encuentran:

  • El ejercicio intenso, el estrés o las emociones fuertes como el miedo.
  • La anemia.
  • La hipotensión o la hipertensión
  • El hipertiroidismo.
  • La fiebre elevada.
  • Infecciones.
  • Variaciones y desequilibrios en del nivel de electrolitos como el potasio, el sodio, el calcio y el magnesio —esenciales para la conducción de cargas eléctricas por el organismo—.
  • Enfermedades cardíacas como las arritmias —ritmo cardíaco irregular— o un ataque cardíaco.
  • Enfermedades pulmonares.
  • Haber sufridos cirugías del corazón.
  • Efectos secundarios de medicamentos.
  • El tabaquismo o el consumo de nicotina.
  • El consumo excesivo de alcohol, drogas estimulantes o cafeína.
  • La abstinencia alcohólica.

¿Qué factores de riesgo tiene la taquicardia?

Aumentan la probabilidad de padecer taquicardia los siguientes factores:

  • La edad.
  • Tener antecedentes familiares de taquicardia o de otros trastornos del ritmo cardíaco.
  • Padecer enfermedades como la hipertensión, el hipertiroidismo, la apnea del sueño o la diabetes.
  • Sufrir ansiedad o estrés.
  • Fumar, consumir drogas, abusar del alcohol o de la cafeína.

¿Con qué síntomas se manifiesta?

Aunque la taquicardia puede no provocar síntomas y descubrirse únicamente cuando se realiza un electrocardiograma por otro motivo o de manera rutinaria, también puede manifestarse con:

  • Latidos del corazón acelerados, molestos o irregulares —palpitaciones—.
  • Pulso acelerado.
  • Sensación de ahogo o dificultad para respirar.
  • Presión, temblor o dolor en el pecho.
  • Mareos y/o desmayos.
  • Confusión y/o aturdimiento.
  • Debilidad repentina.

En casos extremos, puede producirse pérdida del conocimiento y paro cardíaco.


¿Cómo se trata la taquicardia?

El objetivo del tratamiento para esta dolencia es normalizar y ralentizar la frecuencia de los latidos y evitar que se produzcan nuevos episodios en el futuro. Aunque a veces se resuelve por sí sola, en otros casos, puede ser necesario recurrir a medidas como:

  • Maniobras vagales. Son movimientos específicos que afectan al nervio vago —que ayuda a regular los latidos del corazón— y que permiten reducir su velocidad. Algunos ejemplos son toser, ponerse una compresa de hielo en el rostro o hacer fuerza como si se estuviera defecando.  
  • Cardioversión. Este procedimiento médico, que suele usarse en situaciones médicas de emergencia, contribuye a restablecer el ritmo cardiaco mediante descargas eléctricas al corazón por medio de unas paletas o parches que se colocan en el pecho.

Igualmente, para prevenir futuros episodios de taquicardia y cuando esta es patológica y no revierte con los anteriores tratamientos, pueden tomarse las siguientes medidas:

  • Cirugía. Si otras opciones de tratamiento no han sido efectivas, puede ser necesaria la cirugía para destruir una vía eléctrica adicional que pueda estar causando la taquicardia. Igualmente, puede llevarse a cabo la técnica quirúrgica de laberinto, en la que el cirujano realiza incisiones diminutas en la mitad superior del corazón para crear un patrón de tejido cicatricial y, de esta manera, bloquear el paso de las señales eléctricas irregulares.
  • Medicamentos. Pueden ser antiarrítmicos, bloqueantes de los canales de calcio o betabloqueantes.
  • Ablación con catéter. Consiste en la inserción de un tubo flexible y delgado en un vaso sanguíneo del brazo, ingle o cuello, cuyo extremo se guía hasta el corazón. Posteriormente, una máquina envía energía hasta los electrodos ubicados en su extremo y elimina el área de tejido cardiaco que origina la taquicardia.
  • Marcapasos.  Se trata de un pequeño dispositivo que se implanta bajo la piel del pecho o del abdomen y que controla el ritmo cardiaco, gracias a unos sensores que detectan la actividad eléctrica del corazón. Cuando esta se acelera, envía impulsos eléctricos para que el ritmo cardiaco vuelva a la normalidad.
  • Cardioversor implantable. Si existe riesgo elevado de sufrir taquicardia, es posible implantar bajo la piel un desfibrilador cardioversor, un pequeño dispositivo que controla las arritmias con pulsos o descargas eléctricas. 

Cómo prevenir o convivir con la taquicardia

La mejor manera de prevenir o sobrellevar la taquicardia es seguir los hábitos de estilo de vida saludable que se recomiendan en el tema de Cinfasalud “Insuficiencia cardiaca”.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.