Trombosis venosa profunda

¿Qué es la trombosis venosa profunda?

La trombosis se produce cuando se forman uno o más coágulos de sangre (llamados trombos) en un vaso sanguíneo y lo obstruyen. Esto puede ocurrir tanto en las venas como en las arterias.

La trombosis venosa es la presencia de un coágulo (trombo) en una vena, junto a una respuesta inflamatoria más o menos intensa. Esta afección se conoce también con el término tromboflebitis.

Y la trombosis venosa profunda (TVP) se refiere a una trombosis que se aloja en las venas del sistema venoso profundo, por lo general, de las extremidades inferiores, aunque puede también presentarse en otros lugares. La trombosis venosa profunda además, es una de las manifestaciones de la llamada enfermedad tromboembólica venosa, que incluye también el tromboembolismo pulmonar, habitualmente una complicación de la trombosis venosa profunda.

La TVP es una enfermedad más frecuente de lo que pensamos y que, a pesar de ser grave, a menudo no se diagnostica correctamente.


¿Qué sintomatología presenta la trombosis venosa profunda?

En la mayoría de los casos, la trombosis venosa profunda no presenta manifestaciones clínicas.
Pero en algunas ocasiones, la TVP causa síntomas como dolor o hinchazón en la pierna inflamada, sensación de calor y/o enrojecimiento, cambios en la coloración de la piel, dilatación de las venas superficiales o la aparición de un cordón venoso palpable. No obstante, existen otros problemas de salud que causan una sintomatología similar a esta y que pueden confundirse con la trombosis venosa profunda; por ejemplo, una infección de la piel (celulitis), un hematoma muscular, un esguince, una artritis…

Por ello, la TVP a menudo no se diagnostica y, por tanto, no se trata. En este caso, puede provocar una discapacidad o, si el coágulo sanguíneo se desplaza (lo que se llama émbolo) hasta el pulmón y allí obstruye un vaso sanguíneo, llegar a producir una embolia pulmonar y poner en riesgo la vida. Por fortuna, esto puede prevenirse y, en sus estadios iniciales, tratarse con éxito.


¿A quién afecta?

En general, se conoce poco sobre la verdadera incidencia en nuestro país de la trombosis venosa profunda, pero algunas revisiones citadas en un trabajo del Grupo Multidisciplinar para el Estudio de la Enfermedad Tromboembólica en España apuntan a que afecta a 0,5 de cada 1.000 habitantes. Esto podría suponer la existencia en España de unos 20.000 pacientes con TVP al año.


¿Cuáles son sus causas y factores de riesgo?

Cualquier circunstancia o factor que lleve a la sangre a circular a menor velocidad o a que se coagule más de lo normal puede originar la formación de un trombo.El riesgo de que se dé esa coagulación excesiva es mayor si, por ejemplo, se padecen enfermedades hereditarias relacionadas con la coagulación de la sangre, se sigue terapia de reemplazo hormonal o se toman anticonceptivos orales.

Los síntomas de la trombosis son dolor e hinchazón.
Esta enfermedad suele causar dolor o hinchazón.

Por otra parte, hay que saber que la sangre circula más lentamente si existen vendajes que opriman las venas o hay limitación del movimiento. Esta inmovilidad puede darse durante viajes largos -sobre todo, en avión-, periodos postoperatorios, parálisis o enfermedades que obliguen a un reposo prolongado en la cama.

Igualmente, son factores de riesgo de formación de trombos las lesiones en la capa interna de una vena, normalmente provocadas por traumatismos o cirugías.

Procesos inflamatorios o autoinmunes (enfermedad de Chron, colitis ulcerosa, lupus) también se han descrito como factores de riesgo, así como algunas enfermedades relacionadas con el corazón, como la insuficiencia cardíaca o el infarto; otras como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer o las quemaduras; e igual que un accidente cerebrovascular (producido por una arritmia cardiaca, por ejemplo, fibrilación auricular), junto a la parálisis de un miembro del cuerpo; el embarazo -y las seis semanas posteriores al parto-; el tratamiento para el cáncer; llevar un catéter venoso central y el tabaquismo.

Además de los anteriores factores, incrementa el riesgo de padecer un trombo tener más de 60 años -aunque puede ocurrir a cualquier edad-, llevar un estilo de vida sedentario, padecer sobrepeso, obesidad u otras enfermedades como la diabetes y la hipertensión, así como los antecedentes personales o familiares de haber sufrido episodios previos de trombosis venosa profunda o embolismo pulmonar.


¿Existe tratamiento para la trombosis venosa profunda?

Como comentábamos al inicio, la trombosis venosa profunda puede tratarse con éxito cuando se diagnostica a tiempo. El principal objetivo del tratamiento es impedir que el coágulo crezca, que se desprenda -con el consiguiente riesgo de que llegue hasta los pulmones- y que puedan formarse otros coágulos en el futuro o que se desarrollen complicaciones tardías, como por ejemplo, el síndrome postrombótico o la insuficiencia venosa crónica.

Para lograrlo, en las fases iniciales se usan habitualmente fármacos anticoagulantes inyectables como la heparina y, posteriormente, fármacos orales como la warfarina o el acenocumarol. Como su nombre indica, estos fármacos reducen la capacidad de coagulación de la sangre e impiden que los trombos aumenten de tamaño, pero no destruyen los coágulos ya existentes.

En casos muy graves, pueden administrarse también medicamentos trombolíticos, que sí son capaces de disolver el coágulo, pero con ellos aumenta el riesgo de sangrado. Por último, en el caso de personas que no pueden tomar heparina o los anticoagulantes orales mencionados, se pueden usar otro tipo de fármacos que interfieren en el proceso de coagulación de la sangre.

El tratamiento farmacológico para la TVP suele durar unos meses (entre tres y seis), aunque este periodo de tiempo puede ser mayor e incluso indefinido, en función de las circunstancias de cada paciente, el motivo del trombo y si han existido más episodios.

Si los medicamentos anticoagulantes no son efectivos, están contraindicados o producen complicaciones, puede insertarse un filtro en la vena cava inferior, que atrapa los coágulos antes de que lleguen a los pulmones, con el fin de prevenir una embolia pulmonar. En algunos casos excepcionales, puede ser necesario extraer el coágulo quirúrgicamente, mediante una trombectomía.

Por último, existen también medidas no farmacológicas para prevenir la hinchazón asociada con la trombosis venosa profunda (síndrome postrombótico): las medias de comprensión elástica favorecen el flujo de retorno de la sangre, gracias a la presión suave de abajo arriba que ejercen. Existen medias con menor o mayor capacidad de compresión, disponibles todas ellas en farmacias y tiendas especializadas en artículos médicos. El médico recomendará las más adecuadas (normalmente, las de compresión fuerte) y el tiempo que deberán utilizarse.

Recomendaciones para prevenir la trombosis

La mayoría de las trombosis se pueden prevenir, tan solo es necesario seguir algunas recomendaciones:

  • 1. Intenta no permanecer inmóvil largos periodos de tiempo. 
    Tras una cirugía o un reposo largo en cama, trata de levantarte y ponerte en marcha cuanto antes, pues la inmovilización aumenta el riesgo de trombosis venosa profunda.
  • 2. Cuando viajes, muévete cada cierto tiempo. 
    Si vas en coche, intenta realizar descansos cada una o dos horas y camina un poco. Si viajas en avión o tren, procura levantarte de vez en cuando y camina por el pasillo. Si te desplazas en otros medios de transporte donde levantarse no es posible, ejercita los músculos de la parte inferior de tus piernas: sube y baja los talones sin despegar los pies del suelo y luego levanta los dedos de los pies manteniendo los talones sobre este.
  • 3. No cruces las piernas cuando estés sentado/a. 
    Este hábito puede obstaculizar el flujo de la sangre por tus venas y el retorno venoso entre las extremidades inferiores y el corazón.
  • 4. Cuida tu peso. 
    El sobrepeso y la obesidad aumentan la presión en las venas de la pelvis y de las piernas, por lo que es muy importante evitarlo. Para ello, cuida tu alimentación y realiza ejercicio físico de manera regular.
  • 5. Bebe agua en la cantidad adecuada para ti. 
    Una hidratación deficiente aumenta la viscosidad sanguínea y, por tanto, el riesgo de que se forme un coágulo.
  • 6. Mantente activo. 
    Practicar ejercicio de manera regular estimula la circulación, lo que reduce el riesgo de que se formen coágulos. Sobre todo, haz lo posible por llevar a cabo ejercicios en los que se contraiga la musculatura de las piernas. Estos son especialmente importantes para las personas que permanecen sentadas durante largos periodos de tiempo o viajan a menudo.
  • 7. Deja el tabaco. 
    El tabaco interfiere en la coagulación y la circulación del flujo sanguíneo, por lo que aumenta el riesgo de trombos.
  • 8. Si has tenido coágulos previamente, examina regularmente tus piernas. 
    Busca señales como hinchazón, dolor, calor o enrojecimiento. Si detectas alguno de estos signos, acude de inmediato al médico.
  • 9. Utiliza ropa holgada para evitar comprimir la circulación de la sangre. 
    Las prendas muy ajustadas no son aconsejables, puesto que pueden dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.