Tumores cutáneos

Publicado el 14 julio, 2025
Revisado el 29 julio, 2025
¿Qué es?
Los tumores cutáneos se distinguen en dos grupos: melanomas y tumores distintos del melanoma.

De la mano de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) conocemos los principales tumores cutáneos, así como las recomendaciones para prevenirlos, tratarlos o detectarlos a tiempo.

¿Qué son los tumores cutáneos?

Los tumores cutáneos son lesiones que pueden originarse en la epidermis, dermis, hipodermis, anexos, vasos y nervios. Estas pueden estar presentes en el cuerpo bien desde el nacimiento de la persona o pueden aparecer a lo largo de su ciclo vital. Cuando su crecimiento es controlado y estas células no se extienden a otras partes del cuerpo, se trata de tumores benignos. Cuando no se comportan así, son malignos.


¿Qué tipo de tumores cutáneos existen?

Los tumores cutáneos se distinguen en dos grupos: melanomas y tumores distintos del melanoma. Estos últimos son más frecuentes y menos agresivos que los primeros:

  • Melanoma: es un tumor cuyo origen está en unas células llamadas melanocitos. Estas células producen la melanina, que es el pigmento que da color a nuestra piel y que permite protegerla de los rayos ultravioleta. La gran mayoría de melanomas suceden en la piel expuesta al sol, ya sea por una exposición continuada o por exposiciones intermitentes. Hay también un mayor riesgo de melanoma en las personas que usan cabinas de rayos UVA artificiales.

    Cuando los daños producidos por esta radiación superan a la capacidad que nuestro propio cuerpo tiene de repararlos, se producen mutaciones en estas células
    que hacen que pierdan el control de su proliferación (la capacidad de multiplicarse). Si esta proliferación no es detenida por las propias células o si el sistema inmune no es capaz de detectarlas y destruirlas, entonces el melanoma aparece. En torno a un 90% de melanomas aparecen en la piel, y de ellos aproximadamente en un 75-80% de los casos el melanoma aparece sin que haya habido un lunar previo. En España se estima que se diagnosticarán unos 9.408 nuevos casos de melanoma en 2025.

    Aunque la mayoría de melanomas aparecen en la piel, y la mayoría de ellos sobre piel previamente expuesta al sol, existen otros subtipos de melanoma que no tienen relación con la exposición solar, y son:
    • Melanoma acral: suelen aparecer en zonas distales del cuerpo, tales como palmas de manos y pies o debajo de las uñas. Suelen presentarse de una forma más avanzada, afectar más a personas con piel oscura y, en general, se siguen los mismos procedimientos diagnósticos y de tratamiento que en el melanoma cutáneo.
    • Melanoma de mucosas: son más raros, se pueden presentar en la mucosa nasal, cavidad orofaríngea, aparato genital, aparato urinario o aparato digestivo. Dada su localización y rareza, son difíciles de diagnosticar.
    • Melanoma uveal u ocular: son muy raros y afectan a la capa interna del ojo (coroides) en la mayoría de casos, siendo más raro que afecte al iris (la zona que da color a los ojos). Tienen un tratamiento muy específico en fases iniciales que requiere una gran coordinación entre oftalmólogos y oncólogos radioterápicos (en concreto con tratamientos sofisticados con braquiterapia o partículas pesadas), por lo que ante el diagnóstico es recomendable que los pacientes sean tratados en centros con amplia experiencia.
  • Tumores cutáneos distintos al melanoma: en este grupo, podemos encontrar algunos tumores como los siguientes:
    • Carcinoma basocelular: es el tipo de cáncer de piel más frecuente. Suele aparecer en la forma de un bulto ligeramente transparente en la piel, aunque puede tomar otras formas. Ocurre con mayor frecuencia en zonas de la piel que están expuestas al sol, como la cabeza y el cuello y la mayoría de los carcinomas basocelulares se deben a la exposición prolongada a la luz solar. Por ello, evitar la exposición al sol y utilizar fotoprotección son vías idóneas para su prevención.

      El carcinoma basocelular aparece como un cambio en la piel, por ejemplo, un bulto o una llaga que no sana: pueden tener aspecto brillante y del color de la piel, una lesión negra o azulada, un parche plano con bordes escamosos o una lesión de aspecto similar a una cicatriz. En caso de detectar alguna de estas manchas, es esencial consultar a su profesional médico.
    • Carcinoma escamoso: es el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente. Se caracteriza por su crecimiento rápido e invasivo y porque suele aparecer, sobre todo, en personas mayores de 60 años. Lo hace en áreas que han estado expuestas al sol, como cabeza y cuello, por lo que la principal vía de prevención es una buena fotoprotección. También pueden aparecer en el labio y suelen presentar unos pronósticos positivos si se detectan en estadíos precoces.
    • Dermatofibrosarcoma protuberante:  es un tipo poco común de cáncer de piel. Comienza en las células del tejido conectivo de la dermis, la capa intermedia de la piel. Al inicio, aparece con forma de grano o sentirse como piel firme. A medida que crece, se pueden formar bultos de tejido (protuberante) cerca de la superficie de la piel. Suele aparecer en los brazos, las piernas y el tronco siendo menos frecuente su aparición en cabeza y cuello.

¿Cómo prevenirlo?

Como hemos visto con anterioridad, buena parte de estos tumores cutáneos están asociados a la exposición solar, por lo que la primera vía de prevención es evitar la exposición solar prolongada y el uso de buenas medidas de fotoprotección: cremas solares de factor de protección +50, que deben ser reaplicados de forma frecuente y, sobre todo, tras baños o después de sudar y el uso de gorros o gorras.

Asimismo, es crucial detectarlos a tiempo, por lo que ante cualquier observación de manchas o lunares con formas extrañas o con cambios de forma, color, tamaño o rugosidad, es preciso consultar con su especialista médico.

Fuentes

  • Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.